La influencia de la música disco-funk y soul de los años 70 sigue siendo el patrón de los sonidos de Jamiroquai, un proyecto, centrado en la figura de Jason Kay, de valioso funk y acid-jazz, que, para desarrollar sus animosas propuestas, tanto toma de James Brown, Parliament o Funkadelic como de Stevie Wonder, de Chic o de Prince.
Este “Dynamite” (2005), co-producido entre Kay y Mike Spencer, contiene un puñado de meritorias canciones bien estructuradas y poseedoras de enorme feeling gracias al pulso y creatividad en sus bailables ritmos, con unas líneas de bajo que las podría firmar el mismísmo Bernard Edwards, la habilidad para escribir estribillos ultrapegadizos, y unos textos de celebración hedonista.
El álbum contiene por lo menos tres o cuatro piezas irresistibles. Una de ellas es el tema homónimo, “Dynamite”, palpitante tema disco-funk de encuentro y gozo sexual. Otra es “Seven Sunny Days in June”, canción de gran clase con guitarra acústica, piano, fenomenal melodía y un sentimiento a lo Marvin Gaye en el magnífico estribillo.
Plausible tema, al igual que la fantástica “Electric Mistress”, en donde se pone de manifiesto como la electrónica bien empleada puede ayudar a crear un tema dance-funk-pop de gran entidad que podría estar incluido en el primer y estupendo disco de los Scissor Sisters, combo deudor, al igual que Jamiroquai, de la música disco de los años 70.
Otras canciones destacadas de “Dynamite” son “Black Devil Car”, corte en el cual muestra su lado más rockero (en el estribillo) sin perder su esencia funk y una apreciable distribución de tempos, “Talullah”, sofisticado tema de pérdida amorosa y un corte más jazzístico con la elegante participación de instrumentos de viento y unos hipnóticos acompañamientos vocales femeninos en el estribillo, o “Starchild”, en donde se aprecia la ascendencia del Stevie Wonder de la etapa “Talking Book” (1972) o “Innervisions” (1973), dos de los discos clave del gran artista Motown.