El comienzo de la etapa dorada de David Bowie y el disco de mayor protagonismo rockero de su carrera en solitario.
Es un trabajo clave, ya que en él participan por primera vez el guitarrista Mick Ronson y el productor Tony Visconti, elementos básicos de su sonido 70's.
"The Width Of A Circle" es una larga e intensa pìeza que sirve de introducción a otras fenomenales composiciones de un Bowie creciendo cada vez más como autor e intérprete con mezcla de sonoridades hard rock, blues, folk y psicodélicas.
"All The Madmen", "Black Country rock", "After All", "Running Gun Blues" o la extraordinaria "The Man Who Sold The World", gran canción que conocería más tarde una lograda versión de Nirvana, son los mejores pasajes de este notable álbum de portada andrógina y con influencias de Led Zeppelin, The Stooges o Jimi Hendrix.