El bubblegum, música creada por la pareja de compositores y productores Kasenetz y Katz en su sello Buddah Records, nació a finales de los años 60 con el fin de desplegar composiciones retozonas en clave adolescente, con textos sencillos y repetitivos falsamente inocentes (casi siempre con el objetivo final del gozo coital en base a un lisonjeo tierno y dulzón), estribillos contagiosos, órganos Farfisa y compases bailables de naturaleza garajera que sublimen el espíritu festivo y juvenil de sus propuestas líricas y rítmicas, arregladas vocal e instrumentalmente de manera que se subraye su algarabía poppy.
Pasárselo en grande en los clubes, ligar con la chica más deseable del barrio, fardar de coche por las refulgentes calles californianas, viajar a parajes marcados por la diversión y la juerga, son algunas de las cuitas que nos depara la escucha de este recopilatorio con títulos tan chuscos como “Yummy Yummy Yummy”, “Sweeter than sugar” o “Chewy Chewy”, auténticos clásicos del estilo.
Posteriormente apareció en la banda el dotado Graham Gouldman (excelente con los Hollies, los Yardbirds o los Herman’s Hermits) en la última etapa del grupo y la música perdió su gracia cuando se pusieron serios y se acomodaron a sonidos más rockeros con piezas desaboridas como “Sausalito (is the place to be)”, tema escrito e interpretado por el propio Goudlman.
Lo previo en los Ohio Express (con el liderazgo del cantante y compositor Joey Levine) era pura diversión baladí y azucarada en base a “sugar”, “sweet”, “honey” o “baby”. Oh, Yeah!! Ir a la biografía de Ohio Express
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