Otros cortes garajeros son “Are you lovin’ me more (But I enjoying it less)”, “Bangles”, el stoniano “Try me on for size”, el excelente “Train for tomorrow”, que culmina en un cambio de tempo con una rendición jazzy y aromas blues, la pujante “Luvin’”, o “Get me to the world on time”, un tema con ritmo de Bo Diddley incluido. Son canciones con distorsión, trémolos, la vocalidad impulsiva de James Lowe y un acusado sentido de la atmósfera ácida.
También desarrollan piezas un tanto excéntricas en base a un estridente trabajo de guitarra emulando una balalaika o un bozouki en “Sold to the highest bidder”, temas barrocos de escasa inspiración como “The King is in the counting house”, cortes vodevil en “The Toonerville Trolley” y baladas puramente pop como “Onie” (cantada por la dulce voz del guitarra rítmico Weasel Spagnola) o “A quarter to nine”, bien construidas en cuanto su sencilla edificación melódica. Ir a la biografía de los Electric Prunes
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