Para ello solamente necesitaba su guitarra acústica, su singular e incomparable voz, la visceral y frenética percusión de Steve Peregrine Took, su talento para crear melodías encantadoras y extraños relatos en clave poética, muchos de ellos narrados con un tono de cuento infantil que nos traslada a lugares reales o imaginarios, con extraños personajes humanos y animales que denotan una enorme imaginación lírica y un gran sentido de la atmósfera. Lo triste es que a veces esta capacidad imaginativa no establece una correlación con el aspecto musical, recayendo en melodías reiterativas que provocan que varios pasajes resulten aburridos y monótonos, como en “Deboraarobed”, cuya parte final grabada al revés consigue un clímax realmente insufrible, o “Scenes of Dinasty”, larga pieza que solamente cuenta con el acompañamiento de las palmas de Took y con Bolan narrándonos la leyenda del terrible Scenescof.
Su gran capacidad para la melodía, aunque iterativa en esta ocasión, es perceptible en cortes como “Stacey Grove”, pegadizo tema que cuenta las andanzas de un errante profeta gatuno que bebe zumo de bellota y duerme apoyado en un leño junto a su perro, o “Wind Quartets”, uno de los mejores cortes del disco gracias a la dulzura de su concepción y su texto absurdo, repleto de original imaginería.
Otros temas aprovechables, casi todos de menos de dos minutos, son “Conesuela”, la historia de una costurera quien bajo el sol y la lluvia se dedica a confeccionar ropajes para los animalillos del bosque, “Trewlany lawn”, de delicada melodía con el contrapunto de unos enervados bongos de Took, “Aznageel The Mague”, canción sobre un maligno hechicero que mora en cavernas y es perseguido por un cóndor, “Oh Harley”, canción de sabor medieval con el protagonismo de un arlequín y una enana llamada Rose, “The Travelling Tragition”, hermoso tema sobre un artista nómada de nacionalidad persa o “Salamanda Palaganda”, tema de simpático estribillo que pone de manifiesto el gusto por crear palabras nuevas y sinsentido de Bolan, y de nuevo un gran trabajo en la percusión de Steve.
Bolan, bajo el nombre de Tyrannosaurus Rex, lo haría mucho mejor en el subestimado y magnífico “A beard of stars”.
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