Tras la intro lo básico del álbum, producido por Rich Costey (Lilys, Trampoline), es el subrayado de estos ambientes, con sonidos poco originales e interpretaciones melodramáticas en densos pasajes instrumentales, retazos arty, ramalazos hard rock, cuidadas melodías, vocalidad grácil y plañidera que sabe excitarse cuando resulta conveniente, puntuales disposiciones cuasi operísticas a lo Queen, y diatribas sobre el fin del mundo, reafirmaciones personales, y consternaciones amorosas de carácter melancólico infladas por un tratamiento poético.
El conjunto compositivo no es despreciable a pesar de su remedo básico a nivel sonoro y su redicha lírica. Algunas veces consiguen brillantes destellos de belleza, como en “Sing for absolution”, “Falling away with you”, la orquestal “Blackout” o “Ruled by secrecy”, ejercicio progresivo de tipo operístico con un envolvente piano de reminiscencias clásicas.
Entre sus fragmentos más dinámicos se encuentran piezas como “Time is running out”, canción destacada por el pegadizo ritmo que imprime el fuzz-bass, la corpulencia rockera de “Stockholm Syndrome”, “Hysteria”, o la intensa “The Small Print”, tema marcado por un membrudo riff de guitarra.
Resumiendo, un disco apreciado en los conocidos parámetros de su contexto sonoro pero que, en general, sus temas permanecerán anclados en la simple escucha, sin trascender mucho más allá de su soporte.
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