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“Damage” (2004), acreditado simplemente a la Blues Explosion, supone una reducción en el nombre del terceto neoyorquino pero una extensión a su habitual predicamento blues-rock, con lugar a pasajes de enérgico rock’n’roll, cortes de blues garajero con ejecución cetrina pero estilizada con diversas expresiones estilísticas, que tanto rezuman funk, punk o psicodelia, con influencias de los Stones, Led Zeppelin o Stooges.
La canción que da título al álbum, depara una estimulante apertura de álbum, de ritmo amenazante a lo Led Zeppelin o Black Sabbath con Jon Spencer afirmando que “el blues es todavía lo número uno”. Destaca en la pieza la musculosa batería de Russell Simins, la cual en su parte final alcanza una energica y caótica resonancia culminada de manera abrupta. |
El single “Burn it off” es un vibrante, sensual y festivo híbrido entre el glam-rock de T. Rex, el proto-punk stoogiano y los Rolling Stones más rockeros, incluido fraseos jaggerianos, con un Jon Spencer remarcando su ascendencia bluesy: “nací en el blues hace ya mucho tiempo”.
“Spoiled” es una cálida y etérea balada blues, cuasi mantra-gospel con hipnóticas formas lisérgicas y un Spencer a lo Jim Morrison/Iggy Pop en contrapunto con la voz femenina de Martina Topley-Bird. Resalta también la predominante percusión de Simins.
El Bowie setentero, los Stones e incluso Lou Reed, parecen sonar en el apreciable tema rock “Crunchy”, preludio de una de las cumbres del disco, “Hot Gossip”. Con una línea de guitarra mesmerizante, los Blues Explosion desarrollan un tema antibélico y antibush de fascinante tempo, en el cual Spencer afirma que no cree a los políticos cuando hablan de seguridad, libertad y democracia. Que hablan de paz y montan guerras, lo que conlleva muerte y destrucción. El apoyo vocal puntual del rapero Chuck D enfatizando la protesta funciona a las mil maravillas con la banda enervando la instrumentación, la protesta.
Después de “Hot Gossip”, otra de las mejores canciones del disco, “Mars, Arizona”, sencilla, excelente y contundente pieza rock stoniana 70’s con afiladas guitarras y fibroso ritmo.
A partir de aquí el disco pierde un tanto a pesar de deparar temas de base blues-rock bastante competentes, como el medio tiempo “You been my baby”, a lo Led Zeppelin, con buen tratamiento guitarrero y un Spencer diatribando con voz distorsionada. Tras el instrumental jazzy con sonidos de viento “Rivals” el disco gana enteros con “Help these blues”, fornido hard rock de base bluesy en donde la banda se define y afirma que no sirven al diablo pero que a veces sienten su aliento malsano en la espalda, que no hacen música del demonio pero que parece que estemos en el tiempo del demonio.
“Fed up and low down”, con versos funk a lo James Brown y estribillo frenético garage-punk, “Rattling”, blues experimental con coquetetos psicodélicos y con un concepto similar al “Going Home” de los Stones del “Aftermath”, y “Blowing my mind”, garage-blues rock que gustará al que disfrute con los discos de los White Stripes, ponen punto y final a este “Damage”, un disco que no revoluciona nada pero que depara un grato momento para el amante de sonidos rock y blues.
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