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El primer disco, el eléctrico, muestra a un Grohl realmente enfervorecido y cuasi apocalíptico, con referencias en muchos temas a conclusiones, a combate o la muerte (“The rest of me is dead, I’m dying for truth”, “in your honor I would die tonigh for you to feel alive”, “I'm dyin' to meet you here”, “It's a shame we have to die my dear, no-one's getting out of here alive”, “Beautiful prisoner let it be dead”...)
La música eléctrica, alternándose entre hard rock, principalmente, y power pop agrunjeado, presenta ínfulas épicas, las guitarras suenan musculadas, agitadas, distorsionadas, con gran intensidad, la sección rítmica, en especial la batería de Taylor Hawkins, retumba con vigor y excitación, la voz en su primera mitad se exhibe gritona (en ocasiones a lo Lemmy, su colaborador en Probot), batalladora y con acritud (“can you hear me screaming breaking in the mute sky?”, “Lookin' back to find my way never sing so hard”) y las piezas más rockeras, en su aspecto melódico, se muestran pegadizas, con detalles crecientes tras varias audiciones, y bulliciosas cuando tienen que serlo, con cortes tan disfrutables como “No way back”, “Last song”, “D.O.A.”, en donde Grohl afirma que su primera intención era mezclar a los Byrds con Police aunque realmente el resultado final no suena a eso, “Free me”, “Resolve”, en donde calca levemente alguna línea melódica del “California Girls” de los Beach Boys, o “End over end”, excelente fin de de esta parte eléctrica.
La colección de acústicas al principio no dice demasiado pero posteriormente tanto el buen saber hacer melódico de Dave Grohl como los textos y el tono, en contraste con la parte eléctrica, cálido y melancólico van acrecentando su valía, su alta valía. Así tenemos piezas como el evocativo country-folk de “What if I do” o la excelente “Miracle”, con un maravilloso progreso melódico, un contagioso estribillo y la aparición lujosa de John Paul Jones en el piano, con el violín de Petra Haden elevando emocionalmente esta fantástico y hermoso corte.
El ex bajista de Led Zeppelin y excepcional músico de sesión y arreglista en los años 60 también colabora en “Another round” interpretando la mandolina. En la canción, muy escuchable en su sencillez lírica, también suena, además de la mandolina y de la acústica, un armonio y una armónica, lo que aportan un plus instrumental a su cariz folkie.
Otros afortunados momentos de este segundo disco, casi todos, son “Friend of a friend”, con una guitarra que recuerda al “Unplugged” de Nirvana y concretamente a “About a girl”. De su texto se sonsaca un homenaje a Kurt Cobain (“He says nevermind and no-one speaks”), “Cold day in the sun”, un estimable power pop, cantado por Taylor Hawkins, en el cual Foo Fighters parecen Big Star, o “Razor”, tema que cuenta con un doble guitarra acústica, ya que a Dave se le une de manera majestuosa Josh Homme, líder de los estupendos Queens of the Stone Age.
La curiosidad del doble álbum es “Virgina Moon”, en donde Grohl se une con Norah Jones en plan Astrud Gilberto para interpretar esta bossa nova que bien podría firmar Antonio Carlos Jobim o Vinícius de Moraes.
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