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El terceto, compuesto junto a Cracknell por Bob Stanley y Pete Wiggs (principales compositores de sus canciones), deparan tras “Finisterre” (2002) este nuevo disco, “Tales from Turnpicke House” (2005), compuesto por canciones elegantes y dulces, susurrantes bocados indie pop, con preciosismo en las voces y lujosos arreglos, que a veces nos hace bailar y otras trasladarnos a las playas brasileñas, como la relajada “Sun in my morning”, con ecos de bossanova, arreglos de flauta y claro está, ascendencia de los Beach Boys del “Pet Sounds”.
La artesanía compositiva y apreciable arquitectura melódica de Stanley y Wiggs se muestra competente en “Milk Bottle Symphony” dance-pop que podrían firmar Andersson/Ulvaeus si colaborasen con Brian Wilson en la producción. Las voces de la coda son puro Beach Boys.
El medio tiempo synth-pop de “Lightning strikes twice”, con reminiscencias en las estrofas de los maestros Kraftwerk, tiene el glamour que siempre otorga Sarah, quien nos susurra sensualmente en la balada “Slow down the castle”, tema en donde demuestran que también saben tocar, además de los teclados y sintetizadores, la guitarra acústica y algo que suena como un clavicordio aportado algún retazo barroco.
Con “A good thing”, canción escrita por la propia Sarah, a bailar todo el mundo con su ritmo dance y sus pegadiza melodía, no hablemos ya de su estribillo contagioso. Uno, dos, uno, dos… |  |
La guitarra acústica y la simulación de bossanova mezclada con el sonido Carpenters retornan con “Side Streets”, single de cálido estribillo con armonías vocales.
En “Last orders for Gary Stead” se escucha un piano tranquilito antes de aparecer una aguerrida guitarra eléctrica en un riff cuasi a lo Marc Bolan. No puede faltar un estribillo ensoñador con juegos vocales a lo Boettcher o Beach Boys.
Con el dance-pop “Stars above us” volvemos a mover las caderas, la voz teatral masculina que aparece en“Relocate” acompañando a Cracknell parece la de David Bowie en su etapa psicodélica de los 60 pero puede ser la de David Essex, el tema “The birdman of EC1” es un instrumental que no aporta nada más que rellenar casi tres minutos, mientras que “Teenage winter” alterna estrofas habladas y una narrativa sobre el tránsito vital.
”Tales from Turnpicke House”, un disfrutable disco conceptual sobre los habitantes de la casa que titula el LP, se cierra con “Goodnight”, canción casi homenaje a los Beach Boys por su espectacular tratamiento vocal.
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