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Aquí tenemos otra joya de finales de los 60, una auténtica maravilla que no puede pasar por alto para los buenos aficionados del rock, en especial para los que degusten con placer los sonidos del grupo Cream, la Jimi Hendrix Experience o los primeros Deep Purple.
El disco lo tiene todo: composiciones y melodías de primer nivel, gloriosas partes instrumentales con imaginativos riffs de guitarra y potente sección rítmica con personalidad, voces que se adecúan al tono del tema y a las atmósferas psicodélicas de base blues-rock y hard-rock, tempos calmados interpretados con sensibilidad pop que se complementan con fibrosas piezas rock de orgiástica voz y ritmos, e incluso una extensa versión del “Making Time” de los Creation que quita el hipo, con solo de batería incluido. Estamos ante uno de los mejores discos de Cream si el mismo, en vez de ser editado por los Little Free Rock, fuese grabado por Jack Bruce, Eric Clapton y Ginger Baker.
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“Tingle”, psicodelia de cimiento blues-rock, es un buen ejemplo de su similitud con lo ofertado por el power-trío Cream, aunque tampoco quedaría mal en un disco de los Buffalo Springfield, con esas armonías vocales similares a las de Stephen Stills y Richie Furie, y un gran trabajo en la guitarra del también cantante Pete Illingworth, quien se desgañita con la voz en algún pasaje.
“Roman Summer”, rememoración de noches estivales en Roma iniciada y culminada con un gong, es un sensacional e intenso tema con una espectacular sección rítmica, que manifiesta que tanto el bajista Frank Newbold como el batería Paul Varley no tienen que envidiar a otros de mayor renombre.Ya se sabe que la promoción y la mala fortuna puntual es clave en la proyección artística.
Illingworth se luce a la guitarra con un meritorio solo y la pieza es arreglada con suntuosas cuerdas.
El tercer tema es una versión de "Makin' Time", el clásico de los Creation. Dura más de diez minutos, el mítico riff guitarrero, sencillo pero efectivo, no puede faltar, y el final se convierte en una desenfrenada jam con un excepcional solo de batería de Varley en una soberana interacción de grandes instrumentistas.
En “Lost Lonely” se atempera el ritmo, marcado por una atmósfera intrigante y misteriosa con un serpenteado riff principal que simula el del “Politician” de Cream, mientras que la balada “Age of Chilvary” es un sobresaliente ejercicio melódico a lo Paul McCartney con una fenomenal imaginería de tipo medieval-romántico-psicodélica y una parte final en plan himno.
La rítmica “Castles in the sky”, con una majestuosa línea de guitarra, wah-wah y baterías philspectorianas, es una maravilla lisérgica con una lírica llena de fuerza sensorial y un desarrollo instrumental magnífico, a la par que un hechizante y evocativo trabajo vocal.
La pegadiza “Blud”, estupenda pieza de implacable ritmo con sensacional bajo de Newbold que aquieta de manera magistral su tempo en un puente impregnado de psicodelia, no quedaría mal en el “Fresh Cream” o en algún álbum de Deep Purple. También posee grandes solos de guitarra de Pete Illingworth y el “Blud, Blud”, cantado en armonías entre Pete y Frank, permanece con facilidad.
Este LP homónimo se cierra con “Dream”, otro valioso tema a lo Cream en donde se dan la mano el hard rock, el blues y el arropo psicodélico propio de esta grandiosa época para la música.
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