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El problema esencial es que no existe inventiva más allá de la imitación básica de sus grandes modelos, en especial del fenomenal Marc Bolan.
El disco resulta bastante monótono y las escuchas no penetran emocionalmente. Los temas apuntan pero no terminan de entusiasmar, como la apertura efervescente de “Plan of the Man”, canción con nervudas guitarras que parece mixturar a T. Rex con coros de los Beach Boys.
La influencia bolaniana es clara también en el remedo de T. Rex hallado en la balada “Light I Love”. |  |
A lo largo del álbum son constantes las ráfagas psicodélico-garajeros, con trazas de los pioneros e inigualables grupos lisérgicos de los 60, son perceptibles con revestimientos noise-pop y glam-rock, sea en la sinuosa “Shawnee Dupree”,con ritmos tribales, “Trucker Speed”, con dramáticos arreglos de cuerda, “My Gun”, con empacho fuzz, o “Going Over It”, con sonidos de campanas adornando la rutinaria melodía, rutina encontrada en gran parte de un disco que apunta pero que no entusiasma.
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