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El sonido de los Yeah Yeah Yeahs, con alguna pieza que prorroga sus pautas desaseado-eléctricas con ínfulas art-punk, grititos presuntamente sexys y demás parafernalia de artificiosa rock star, se muestra en esta entrega mucho más acústico, menos enérgico y más domado, con estructuras muy repetitivas y letras que dicen más bien poco. O nada directamente.
Lo que está claro es que su promesa de cambiar de sonido se ha cumplido… y su deseo de vender tanto como los White Stripes también.
Es un conglomerado de canciones sin lugar a la sorpresa y sin espíritu rock más allá de sonar en la onda FM más estulta y lucir tipito, tatuajes y peinado en la MTV. |  |
Sin embargo presenta algún que otro acierto parcial, como el single “Golden Lion”, con percusión a lo Queen del “We Will Rock You”, y “Phenomena”, la mejor canción del disco en donde se muestran singulares en el tempo rítmico y los vibrantes riffs de abrasivas guitarras resultan muy conseguidos con ecos a lo largo de todo el tema del gran Jimmy Page y sus compinches ledzeppelianos.
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