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 | Algunos de los mejores momentos del disco se encuentran en sus inicios, con el mórbido y afligido medio tiempo “Six Feet Under”, que exhibe en estos principios el tono apenado de un álbum embellecido por unos delicados arreglos y la preciosa voz de Auer (aquí en su faceta más georgeharrisoniana), o “Bottom of the Bottle”, canción sobre la adicción al alcohol con un cálido sonido acústico y distorsión eléctrica en el estribillo. |
La melodía de “Bottom of the Bottle” es fenomenal, algo previsible en manos de este sobresaliente alquimista pop, quien deja muestras de su elevado talento a lo largo del disco en otros cortes como “Four Letter Word”, pieza significada por el trabajo en el piano y la embelesadora vocalidad de Jon sobre una parte rítmica a lo Fab Four, “Angelita”, fascinador tema con un final hipnótico y el desarrollo del asunto clásico sobre el difícil vínculo amoroso tratado aquí con una sensibilidad sublime, “Song Noir”, hermosa canción de apariencia barroca co-escrita entre Jon y su mujer Michelle Price que remacha la gradación taciturna del trabajo, “Wicked World” y “Cemetery Song”, dos deliciosas baladas acústicas, o “Josephine”, tema dedicado a su abuela fallecida que parece ser Auer jamás conoció ya que su padre fue adoptado y su familia natural estaba buscándole. Carne del reality show más lacrimógeno. |  |
“You Used to Drive Me Around” es el tema más extenso del disco y presenta en sus estrofas una percusión de tipo tribal interpretada por Darius Minwalla. Dave Einmo hace buen uso del mellotron.
Los escenarios reposados de un disco maduro y aconsejable son avivados en el power-pop de “My Sweet Unknown” o “Sundown”, canción con un sencillo “sha la la la la la la” en el coreable estribillo.
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