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La emocional voz de Yorke, algún que otro texto pseudointelectual bien enfocado en sus símbolos y metáforas (pasaremos por alto lo del “corazón de alcachofa”) y el plausible valor de las melodías que aflora en varias escuchas, en ocasiones envolventes y ornadas por cuidadas texturas electrónicas, elevan a “The Eraser” de los ritmos monótonos y repetitivos y de un sentido sonoro propicio al hilo musical para la consulta del dentista, por otro lado una espera médica muy vinculada a la angustia propia de la lírica yorkeiana.
La consecución de ambientes melancólico-futuristas, en ocasiones claustrofóbicos con ubicaciones existenciales, subterfugios personales, relaciones amoroso-eliminatorias y plañideras expresiones sociales, configura el cimiento de unas canciones producidas por Nigel Godrich. |  |
Aunque algunos cortes parecen frías demos configuradas con el acompañamiento de R2D2 y voces depresivas con el trasfondo del “Space Invaders”, en conjunto este álbum con portada de Staley Donwood no es desdeñable, en especial gracias a canciones como “Black Swan”, “Harrowdown Hill” o la propia “The Eraser”, con un mareado sample del piano de Johnny Greenwood, uno de sus compañeros en Radiohead.
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