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Tercer disco grande de los Interpol, neoyorquinos elucubradores de estampas tan románticas como épicas y góticas, con tonos oscuros y melodramáticos configurando atmósferas melancólicas y funeralescas con ecos de Joy Division, Pink Floyd, Doors, REM y Radiohead.
Grupo demasiado reiterativo en sus propuestas, un tanto lánguido, no carece sin embargo de talento poético y melódico, una intensa sección rítmica, y una concepción atmosférica derivativa pero penetrante, con sonidos angulares, trazos hipnóticos y claustrofóbicos, y un vocalista capaz de transferir emociones sin falsa afectación. |
“Pioneer to the Falls”, la pieza que abre el disco, es uno de sus mejores momentos. Medio tiempo de pasiones rotas y esperas anímicas con logradas varianzas melódicas, densa instrumentación (cuerdas repicantes, pianos llorones, baterías contundentes, guitarras emulando a mandolinas…) y voz espectral-sufrida, que acentúa la gradación gimiente.
El medio tiempo “No I in Threesome”, con travesías a través de tormentas y la luz en conflictos amorosos con proposiciones de menage a trois, significa algunas de las características del conjunto de Nueva York, pop de crescendos sentimentales y telarañas guitarreras con palpitantes asaltos rítmicos y pianos enfatizando la sensación cetrina.
“Scale” expone la lírica con simbolismo natural (“soles dormitando entre nubes de fuego”) afín a varios textos de Paul Banks en una historia de desagravio con intro guitarrera y potente batería puntuando el tempo de connotaciones adversas, mientras que “Heinrich Maneuver”, con atractivas guitarras espíricas y un adictivo estribillo, les muestra más enérgicos con referencias a la Costa Oeste.
En “Mammoth”, una pieza muy a lo Queens of the Stone Age, se alejan un tanto de su rutina cansina, aportando un sugestivo falsete a lo Posies encima de guitarras acuchillantes y previo a una estructura cambiante en tempos con coros ululantes-psicodélicos.
“Pace is the Trick” les devuelve a su oferta de siempre, pop romántico-gótico con enfoque épico. |  |
“All Fired Up”, con riff guitarrero rock y aplausos enlatados, podría cruzar a los Doors con Television, mientras que “Rest My Chemistry”, de lograda atmósfera inicial, parece un resultado de una elegante cópula entre los Pixies (el riff guitarrero principal es puro Joey Santiago del “Where Is My Mind”) y Suede.
Las últimas piezas de este “Our Love to Admire” no dejan de ser temas menores, con “Who Do You Think” retomando el tempo alígero de “Heinrich Maneuver”, guitarras incisivas, y voces pop tipo Posies, “Wrecking Ball”, floja pieza lenta con estímulo animoso, al igual que “Lighthouse”, canción de ambiente farero con lisérgicas guitarras aflamencadas. Tan ambiciosa como aburrida.
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