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El disco, grabado en Nashville junto a Ray Earle, comienza con “Vietnam Cowboys”, canción principiada con sonidos quebrados de guitarra y ecos de Ry Cooder antes de avivar el tempo con ritmos country-rock y apuntes cómico-críticos sobre la globalización. La pieza no deja de ser como una mezcla entre Mark Knopfler y los Kinks.
Un tema que le encuentra (parcialmente) con el pop de los Kinks 60’s es “You’re Asking Me”, canción sobre educación y experiencia vital, en la cual Ray indica que no quiere ser espejo de nadie, y manifiesta a los jóvenes que busquen y lleven su propia vida sin idolatrías. Gran canción con ramalazos guitarreros rock, coros puramente 60’s y cambios melódicos que recuerdan a Bowie.
Es la balada “Working Man’s Cafe” una de las varias tonadas melancólicas-nostálgicas del disco, con lamento por falta de identidad y memoración de tiempos pasados. Fenomenal estribillo.
En “Morphine Song”, canción de raíces (con ecos tan country como soul y gospel) con equilibrados arreglos vientos, en donde se escucha un inicial combinado de voces con coros femeninos. No quedaría mal en un disco de los Kinks setenteros. |  |
Los arreglos de viento también son perceptibles en “In a moment”, medio tiempo soul-funk con resonancias de Steve Cropper en donde Ray exhibe una vocalidad afónica. Al principio parece sosa, pero tras varias audiciones la pieza derrocha clase y elegancia.
“Peace in Our Time” podría estar interpretada por Tom Petty. Pop-rock de conflictos de pareja con un logrado estribillo y arrullantes coros.
En la garajera “No One Listen”, de vivaz ritmo y sonidos juguetones de órgano, Davies se queja de la incomunicación en especial de los responsables de las altas esferas de poder, perdidos en sus intereses-paranoias particulares y muy alejados de las necesidades diarias del ciudadano común.
“Imaginary Man” le devuelve a la balada y a la melancolía en una pieza poco estimulante a pesar del indudable feeling de su característica voz laxa, el buen empleo de los coros, y el talento melódico. “One More Time”, otra pieza escuchable pero menor, es una balada folk-rock romántica en la que también caben anhelo de mejores tiempos pasados.
El ritmo inicial y el tono intrigante de “The Voodoo Walk”, historia de zombies con paseos nocturnos por la habitación, parece inspirado por la Creedence Clearwater Revival, mientras que “Hymn for a New Age”, pop-rock con guitarras aceradas, muestra diversas cuitas de tipo religioso.
El álbum termina con la balada folk-rock “The Real World”, historia de un trotamundos estadounidense en busca del mundo real, que parece pegarle más a Tom Petty que al propio Ray.
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