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Sus canciones tanto evocan las melodías y armonías de Crosby, Stills, Nash & Young o los Buffalo Springfield, como al pop vocal de Association o Beach Boys, el soft-rock de America, el jangle-pop de los Byrds, o los arreglos y vocales sunshine pop de los grupos ideados por Curt Boettcher.
El disco tiene momentos memorables, como la apertura “Torn Blue Foam Coach”, hermosa canción de inicio sosegado con piano y delicadas voces pop, con un crescendo instrumental con las guitarras eléctricas, arreglos de viento y la batería vigorizando el ritmo; o el single “Miniature Birds”, con un animoso silbido de apertura, guitarra acústica y una armónica, preludio de un tempo vals-folk-pop con logradas armonías vocales al estilo de los trabajos de America en los 70 con George Martin, y con variantes melódicas a lo Beach Boys. Una maravilla de canción. |  |
Entre las gemas del álbum destaca “Sleepdriving”, corte magistral con un sensacional trabajo melódico y vocal y un muy plausible concepto ensoñador-primoroso de los arreglos en una narración de ambiente invernal y nostálgico. Gran canción con una combinación vocal que podrían firmar los Association y bellos ornamentos de violines.
Otras canciones del álbum, que remachan constantemente su valía melódica y vocal, son “Swan Matches”, con retazos country-rock y guitarras quebradas, “Setting Sun”, luminoso jangle-pop en medio tiempo con uso del pedal steel y arrullantes coros, “The Crime Window”, bullanguera pieza con voces gritonas y trazos noise-pop en crepitantes guitarras, “Louis Riel”, dinámico corte pop con con susurrantes coros, el folk-rock de “George Kaminski”, o la delicadeza CurtBoettcheriana de la ensoñadora “Index Moon”, una de las cumbres de este notable disco.
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