El anterior disco en estudio de los Mercury Rev, “The Secret Migration”, fue un álbum de pop psicodélico etéreo, ensoñador, espacial, disfrutable y con influencias del sunshine pop de Curt Boettcher.
Esta continuación, si obviamos la banda sonora “Hello Blackbird”, no pierde el enfoque onírico y espacial antes referido, pero con un cauce más experimental y electrónico. Todo más cercano al ambient y a la propia escritura musical cinematográfica que al pop psicodélico.
El enfoque experimental del disco no se equilibra con variantes sónicas de mérito, altura melódica y textos de interés.
Su apertura, “Snowflake In A Hot World”, es una de las mejores piezas del álbum, en donde parecen abordar con sonidos lisérgicos el individualismo en una época de uniformidad anestesiada.
La expresión laxa, los juegos vocales y las capas de sonidos son suficientemente envolventes como para redimir su sobreproducción.
“Butterfly’s Wings” es psicoelectrónica ambient con trazos dance-pop y atmósfera espacial, en donde una perspectiva mantra recae en un insomne que evoca imágenes de mariposas en vuelo. Qué bonito.
“Senses On Fire” posee un minimalismo lírico machachón sobre sentidos ardientes con base rítmica krautrock.
En esencia es un corte ambient bastante cansino, típico del pop maquinafacturado y pretencioso de comienzos de siglo.
En “People Are So Unpredictable” la narración parece proceder de un agorafóbico con ansiedad social que afirma que no hay más felicidad que el hogar.
Pieza prog-pop experimental en tono oscuro en la que cabe cualquier sonido, convirtiendo la composición pop en un juguete onanista-todovalista en la que importan más los productores que los músicos. No obstante, tiene fases sugerentes.
“October Sunshine” es un corto instrumental de relleno. “Runaway Raindrop” sobrecarga el ambiente de sintetizadores en una historia de huidas y despertares con metáforas de lobos al acecho.
La catarata sónica de base techno-pop termina ahogando y adocenando la pieza.
“Dream of a Young Girl as a Flower” es un extenso tema psicodélico-onírico en donde sueñan todos sobre un empacho de sintetizadores y efectos vocales. Desde una niña a un niño pasando por un gato.
En “Faraway From Cars” combinan el psicoambient con palmas flamencas. Dream pop que redunda de forma aburrida expresiones previas.
El disco termina con la psicodélica “A Squirell and I (Holding On… and Then Letting Go), en donde incluso tienen pretensiones fantasiosas a lo Lewis Carroll, y nos cuentan sus muy interesantes aventuras con una ardilla en medio de trompetas, coros ensoñadores y recarga de sintetizadores.