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Su música, influenciada por grupos como The Beatles, The Byrds o los citados Hollies (el guitarrista James Griffin llegó a grabar un notable Lp con Terry Sylvester), no pretende ir más allá de una expresión emocional en un momento determinado, recogida en sencillas y frescas estructuras pop y soft-rock, de agradable escucha, tanto para el melómano experimentado como para el consumidor de los sonidos más comerciales.
Compartiendo todas las piezas del album las características antes reseñadas, el disco es un compacto e intachable ejercicio de loable trabajo compositivo, con nostálgicos temas, llenos de sensibilidad y bella ejecución. Ejemplos magistrales: "Dismal Day", "It don't matter to me", "Look at me", "London Bridge", "The Last Time" o "You can't measure the cost".
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© Aloha Criticón. Todos los derechos reservados.
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