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Primer álbum de una de las mejores bandas de la historia. Fusionando con visión propia elementos del beat británico, fundamentalmente los Beatles, y su pasión por el folk de Bob Dylan (especialmente Robert (Jim) McGuinn), los Byrds lograron establecerse como uno de los grupos más influyentes de todos los tiempos y el nombre esencial de la música americana por su contribución a multitud de formas sonoras (jangle pop, folk, country, psicodelia, rock, folk-rock, country-rock, country-pop, bluegrass, power-pop...).
En este disco debut ofrecían muchas versiones pero impregnadas con su característico estilo que las hacía propias: el omnipresente repique guitarrero con el particular sonido de la Rickenbacker de 12 cuerdas propiedad de McGuinn y el estupendo sentido de la armonía vocal del grupo herencia Beatles.
La versión de "Mr. Tambourine Man" (número 1) dejó con la boca abierta al propio Zimmerman y éste terminó adoptando la electricidad ante el descontento de sus seguidores más folk. Otros temas de Dylan que los Byrds incluyen en el disco como "Spanish Harlem Incident", "All I Really Want To Do" o "Chimes Of Freedom" volvían a dar una vuelta de tuerca a las magníficas composiciones del genio de Minnesota.
Más versiones incluidas en este esencial álbum fueron "The Bells Of Rhymney" de Pete Seeger, con un espléndido trabajo de guitarra de McGuinn que influenció a George Harrison para componer "If I Needed Someone", y "Don't Doubt Yourself, Babe", un tema de la compositora Jackie DeShannon, quien había afirmado tras escuchar el single de adelanto, "Mr. Tambourine Man", que los Byrds tenía mucho talento (no se equivocaba) y serían verdaderamente grandes. Los californianos le dedicaron en agradecimiento por sus halagos la grabación de este título en su primer trabajo en formato LP. Por último, ofrecían una versión del clásico "We'll Meet Again".
Las composiciones propias de los Byrds por ese momento estaban dominadas por el espléndido talento de Gene Clark, su miembro más dotado para la escritura que otorgaba un punto entre nostálgico y sentimental a unos maravillosos y melódicos temas. "I'll Feel a Whole Lot Better", la plañidera "You Won't Have To Cry" (compuesta a medias con McGuinn), la melancólica "Here Without You", la romántica "I Knew I'd Want You" y la ritmica "It's No Use" (también con McGuinn), con un solo de guitarra de rasgos psicodélicos, son auténticas delicias de un gran autor que dejó a los Byrds por su miedo a volar.
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