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Reminiscencias de Lou Reed, Neil Young y Bob Dylan para un mundo de ambiguas identidades sexuales, retazos oníricos, vidas aparentes, homenajes varios (Warhol, Dylan) y dedicatorias paternales ("Kooks" está escrita para su hijo Zowie) con repiques cabareteros en una global sonoridad pop que no esconde magistrales destellos folk.
Glamour estelar para el venidero Ziggy, que contó en este magnífico disco con la ayuda inestimable al piano de Rick Wakeman, por no hablar de la guitarra y arreglos de su amigo y gran instrumentista Mick Ronson. Ir a la biografía de David Bowie
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