Pero no nos equivoquemos. Emitt Rhodes no es un mero imitador de Macca, su habilidad como escritor de sensacionales canciones pop (tambien produce, arregla e interpreta todos los instrumentos y voces con una elegancia sublime), que desentierran pasajes sonoros de grandes obras de los Fab Four, como "Abbey Road" o, especialmente, el "White Album", se alza por encima de esa simplona etiqueta para proporcionar joyas melódicas de gradación agridulce con retazos de exquisito barroquismo a lo Mike Brown, que ornamentan maravillas como "Somebody made for me", "Longtime no see", "Fresh as a daisy", "Live till you die", "Promise I've made" o "You should be ashamed", fabricando un espléndido álbum (en el que colabora como ingeniero el gran Curt Boettcher), que iguala o incluso supera los mejores momentos que jamás haya realizado el miembro de los Beatles en toda su magnánima carrera.
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