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No saben cantar, no saben tocar, sus grotescas y anárquicas composiciones son penosas melódicamente pero las mismas están llenas de mala leche, radicalidad, irreverencia, sarcasmo y un elevado sentido del humor. Sonidos folkies y rock'n'roll realizados por unos músicos amateurs que eran esencialmente poetas de la escena beat, ubicados en una librería (propiedad de Ed Sanders, compositor de la banda junto a Tuli Kupferberg) de la gran ciudad de Nueva York, que deseaban pasárselo bien y expulsar sus sátiras sociales y políticas mientras rasgaban mal una guitarra y tocaban la pandereta, siempre bajo una elevada carga lisérgica.
Este disco, en el que están apoyados musicalmente por miembros de The Holy Modal Rounders, está compuesto de tomas desechadas de su primer trabajo "The Fugs" (1965) y es un cachondeo continuo con temas muy divertidos como "New amphetamine shriek", "Hallucination horrors", "I command the house of the devil", "C.I. A. Man", "Coca Cola Douche", "Caca Rock" o "I saw the best minds of my generation rot", una canción que contenía texto de Allen Ginsberg. |
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