Los Jefferson Airplane en su postura más belicosa a nivel político-social desarrollando una combativa lírica a través de sonoridades psicodélicas y folk-rock. La carga política derivada del contexto estadounidense de finales de los años 60 no desdeña otros recovecos temáticos ni un buen trabajo en la estructura instrumental de los temas, regalándonos maravillas como la declaración de intenciones generacionales hallada en "We can be together", "Good Shepherd", una bella pieza tradicional arreglada por el guitarrista Jorma Kaukonen (miembro clave en el sonido de la banda) y cantada por Marty Balin, o "The Farm", una extraordinaria tonada de aromas country en la que alaban las virtudes de la existencia campestre. Todo muy hippie.
La electricidad se enfatiza en el rock "Hey Fredrick", un tema repleto de imaginería que incluye el piano de Nicky Hopkins, y el folk de apariencia pop se plasma en la tibieza de "Turn my life down".
Una notable revisitación del clásico post-nuclear de Crosby, Stills & Nash "Wooden Ships" (tema ideado en principio por Paul Kantner, aunque en el disco de CSN venga acreditado solamente a Stills y Crosby a causa de conflictos entre los diferentes sellos), en el cual se puede apreciar el logrado contraste de voces entre Grace Slick y Kantner y la extraordinaria habilidad en las seis cuerdas de Kaukonen, es el preludio de "Eskimo Blue Day", un tema empapado de psicodelia, "A song for all seasons", canción de escasa relevancia que recupera el ambiente country-folk, "Meadowlands", corto instrumental de origen soviético en el que toca el órgano Stephen Stills y "Volunteers", excelente pieza rock de insurrecta letra y riff similar a "We can be together".