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"21st Century Schizoid Man" es uno de los temas más importantes en la carrera de King Crimson, quizá el que mejor defina su capacidad para conjugar el hard-rock con el jazz, en un tránsito distorsionado y lleno de pujanza ácida, de espíritu acérbico y enfoque pesimista sobre la naturaleza humana, marcada por la violencia y la avaricia.
El contrapunto a la pieza que abre el Lp es "I Talk to the Wind", una bellísima balada imbuida por Pete Senfield de sensible melancolía, que Greg Lake transmite vocalmente de manera muy efectiva, ornamentado por una lastimera y maravillosa flauta.
"Epitaph" es un corte de sublime melodía que presenta un gran trabajo poético de Senfield y una afligida atmósfera, enaltecida por su proyección épica.
"Moonchild" comienza como una preciosa balada marcada por una subyugante imaginería bucólica para transformarse en un extenso muestrario jazz de infusión psicodélica y clave minimalista, que desesperará a algunos por su posible indulgencia experimental e hipnotizará a otros por su calmosa capacidad letárgica.
El LP, que dejó boquiabierto a muchos de sus coetáneos, se cierra con el título homónimo, un inolvidable corte, brillante tanto en su labor instrumental como vocal, con especial significación del mellotron de Ian McDonald, que nos retrotrae a un fascinante escenario medieval.
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© Aloha Criticón. Todos los derechos reservados.
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