Este subestimado álbum de los Kinks no es más que un sensacional ramillete de brillantes composiciones, testigo de la madurez como músico y letrista que Ray Davies estaba alcanzando por aquellas fechas.
Sólo "Milk cow blues", original del bluesman Sleepy John Estes y "I am free", escrita bajo inspiración de Bob Dylan por Dave Davies, se escapan del dominio compositivo del genial Ray, que alimenta algunas de sus canciones con tenues pinceladas de soul en "The world keeps going round" y "When I see that girl of mine", de rhythm'n'blues en "Gotta get the first plane home" y de ritmos calypso en "I'm on an island".
El extraordinario single "Till the end of the day" recuerda en su estructura a los éxitos anteriores "You really got me" y "All day and all of the night" y títulos como la balada acústica "Ring the bells", "Where have all the good times gone" o "You can't win" podrían por su enorme calidad estar incluidas entre sus mejores obras del período 60's.