Desde una provocativa estética glam y agitando salvaje y agresivamente en una coctelera sónica efluvios de los Stooges, la Velvet Underground, David Bowie, los Rolling Stones o los pioneros del rock'n'roll como Chuck Berry o Little Richard, este disco debut supune toda una sensación principalmente por la agresiva y vehemente ejecución vocal de David Johansen y la fortaleza instrumental de la banda liderada por la guitarra de Johnny Thunders (al estilo del gran Keith Richards), además de por su capacidad de hallazgo, desde atribuciones ajenas, actitudes y músicas que marcarían las épocas posteriores del rock.
Con producción de Todd Rundgren, "New york dolls" presenta una rugosidad y fuerza excitante que define bien el sonido proto-punk, precursor de la resonancia desarrollada por las futuras bandas británicas que arrasarían entre la juventud mundial a finales de los 70.
Temas de belicosa factura y enérgica apostura como "Personality Crisis", "Looking for a kiss", "Frankenstein", "Trash", "Bad Girl", "Pills" (un cover de Bo Diddley), "Private world" o "Jet boy" derrochan tanta ardor e ímpetu que no dejarán indiferente al amante del rock de elevada intensidad.