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Sus intachables melodías, ubicadas en multitud de formas musicales (pop, rock, blues, country, folk, vodevil) ennoblecen las habituales materias sentimentales que predominan en sus textos, especialmente en los dos títulos citados, imprescindibles para cualquier seguidor de la carrera de los Beatles y de MacCartney.
El álbum se inicia con "Band on the run", una magistral suite continuada por "Jet", una gran canción rockera llena de energía que está dedicada a su perro. "Bluebird" es una sensacional balada acústica, al igual que la menos inspirada pero notable "Mamunia", poseedora de exóticos aromas africanos.
La simpática y embriagada "Picasso' last words (drink to me)" la compuso cuando Dustin Hoffman le hizo una apuesta: "A que no me escribes una canción sobre cualquier noticia que aparezca en el periódico". "A que sí", respondió Macca. "Las últimas palabras de Picasso"...Ahí nació el tema.
Siendo un disco fantástico de principio a fin, las dos mejores canciones, junto a "Band on the run" y "Bluebird", son "Let me roll it" y "Nineteen hundred and eighty five", dos joyas (especialmente la segunda) con dos inolvidables riffs, uno de guitarra (Let me roll it) y otro de piano en la pieza cumbre del álbum, "Nineteen hundred and eighty five".
En la portada, gente tan popular como los actores James Coburn o Christopher Lee. Ir a la biografía de Paul McCartney (& Wings)
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