• Por AlohaCriticón

FRED ZINNEMANN

(1907-1997)

El director y productor Fred Zinnemann nació el 29 de abril de 1907 en Viena (Austria). Su primer deseo fue dedicarse a la música, destacando como intérprete de violín. Tras acabar sus estudios secundarios comenzó la carrera de derecho pero abandonó para estudiar cinematografía.

A finales de los años 20 se trasladó a los Estados Unidos con el objetivo de trabajar en Hollywood, colaborando como asistente de dirección de Berthold Viertel, Busby Berkeley y el experto en documentales Robert Flaherty, a quien Zinnemann consideró siempre su principal maestro.

Su primer largometraje como director lo filmaría en Alemania, el título, de tendencias neorrealistas se titulaba “Menschen am Sonntag” (1929), un film en el cual convergían grandes nombres del cine europeo que posteriormente conseguirían triunfar en mayor o menor medida en los Estados Unidos. Además de Zinneman en la película trabajaron Robert Siodmak, Billy Wilder o Edgar G. Ulmer.

“Redes” (1936) sería su debut en solitario como director, una película estrenada el mismo año en que el director contrajo matrimonio con Renee Bartlett. El film, de nacionalidad mexicana y desarrollado en base a una idea del guionista y fotógrafo Paul Strand, mostraba de manera cuasi documental la historia de varios pescadores del país azteca. Durante toda la última parte de la década de los 30 y comienzos del siguiente decenio Zinnemann rodaría cortometrajes de ficción y documentales para la Metro Goldwyn Mayer, muchos de ellos haciendo equipo con el guionista Herman Boxer.

Su debut como largometraje en Hollywood sería “Kid Glove Killer” (1942), un título detectivesco protagonizado por Van Heflin y Marsha Hunt que aunque no es de lo mejor de su carrera sí mostraba su habilidad para la dirección de intérpretes, la narración directa y la penetración psicológica en los personajes que protagonizaban sus tramas.

El mismo año rodaría la estimable “Eyes in the night” (1942), un thriller que contaba con el protagonismo de Edward Arnold, Ann Harding y Donna Reed.

“La séptima cruz” (1944), un drama bélico protagonizado por Spencer Tracy y Signe Hasso, se convirtió en su mejor título hasta la fecha y el primero en recibir una nominación a la estatuilla de Hollywood en la persona de Hume Cronyn, candidato al Oscar como mejor actor secundario. La película mostraba un mensaje antinazi desarrollando la historia de siete hombres intentado escapar de un campo de concentración alemán y siendo acosados por la Gestapo.

Tras ser despedido del rodaje de “El Reloj” (1945), película que terminaría Vincente Minnelli. El melodrama “Little Mister Jim” (1946) y la comedia “My brother talk to horses” (1947), ambas protagonizadas por el actor infantil Jackie “Butch” Jenkins, fueron el preludio del título que lo convirtió en director de primera fila, “”Los ángeles perdidos” (1948), drama bélico con tono casi de documental que sirvió para descubrir a Montgomery Clift, quien ese año también aparecería, a pesar de grabarse unos años antes, en “Río Rojo”, el fenomenal western de Howard Hawks.

“Los angeles perdidos” ganaría el Oscar al mejor guión y conseguiría varias nominaciones, entre ellas al mejor actor principal y al mejor director. Zinnemann tendría que conformarse con la candidatura, ya que el Oscar iría a parar a manos de John Huston por “El tesoro de Sierra Madre”.

“Act of violence” (1948), un estupendo ejemplo de cine negro protagonizado por Robert Ryan, Van Heflin, Janet Leigh y Mary Astor, sería su última película en la década de los 40.

En “Hombres” (1950) coincidió por primera vez con el guionista Carl Foreman y el productor Stanley Kramer, siempre interesados en conceder a sus trabajos una perspectiva y reflexión social. “Hombres” también, como así hizo anteriormente con Montgomery Clift, dio a conocer a uno de los mejores actores de su generación, Marlon Brando, quien encarnaba a un héroe parapléjico de la Segunda Guerra Mundial. Con este título, por el cual Foreman fue nominado al Oscar, Zinnemann exhibía su excelente tacto para definir sentimientos y psicologías.

El mismo año que rodó “Teresa” (1951), un drama con Pier Angeli y John Ericsson, el director de origen austriaco ganaría su primer Oscar con el documental “Benjy” (1951), un corto narrado por Henry Fonda sobre un niño con graves problemas físicos desde su nacimiento.

En 1952 Zinnemann rodó uno de sus grandes obras maestras, el western psicológico “Solo ante el peligro” (1952). Producida por Kramer y escrita por Foreman, la película, que fue narrada en tiempo real, sería nominada como mejor film del año, mejor director y mejor guión, consiguiendo Gary Cooper el Oscar al mejor actor, Elmo Williams y Harry Gerstad el premio al mejor montaje y Dimitri Tiomkin los Oscar a la mejor banda sonora y canción, compartido este último con el letrista Ned Washington.

Ese año también estrenaría “The member of the wedding” (1952), un gran drama familiar que fue protagonizado por Julie Harris, Ethel Waters y Brandon de Wilde. Harris obtendría una nominación al Oscar.

Gracias a su trabajo en “De aquí a la eternidad” (1953), brillante adaptación de la novela de James Jones, un drama bélico coral de gran intensidad emocional que narraba los momentos previos al ataque japonés de Pearl Harbor, Fred Zinnemann lograría el Oscar a la mejor película y su primera estatuilla como mejor director. Los demás candidatos eran William Wyler por “Vacaciones en Roma”, Charles Walters por “Lily”, George Stevens por “Raíces profundas” y Billy Wilder por “Traidor en el infierno”.

El film, con un reparto multiestelar en el que casi todas sus estrellas resultaron nominadas al Oscar, logró asentar la carrera interpretativa del cantante Frank Sinatra, quien ganó el Oscar como mejor actor secundario, al igual que Donna Reed, quien conseguiría la estatuilla en la categoría de mejor intérprete de reparto.

El western musical “Oklahoma” (1955), con Gloria Grahame, Gordon MacRae, Shirley Jones y Gene Nelson, “Un sombrero lleno de lluvia” (1957), estupendo drama sobre un adicto a las drogas encarnado por Don Murray, e “Historia de una monja” (1959), adaptación de la novela de Kathryn C. Hulme protagonizada por Audrey Hepburn fueron otros títulos dirigidos por Zinnemann en los años 50.

Por esta última película volvería a ser nominado al Oscar como mejor director, logrando la estatuilla William Wyler por “Ben-Hur”. Audrey y la propia película también serían candidatos también a los premios de la Academia.

Su primer largometraje como productor (con anterioridad había producido el corto “Benjy”) fue “Tres vidas errantes” (1960), un drama ambientado en Australia que estaba protagonizado por Deborah Kerr, Robert Mitchum y Peter Ustinov. El film obtuvo nominaciones a los Oscar como mejor película, mejor director, mejor actriz, mejor actriz secundaria (Glynis Johns) y mejor guión. Los triunfadores de esa edición serían Billy Wilder y “El Apartamento”.

“Y llegó el día de la venganza” (1964), con Gregory Peck y Anthony Quinn, era una película basada en la novela “Killing a mouse on Sunday” de Emeric Pressburger, en la que Peck daba vida a un maquis exiliado en Francia tras la guerra civil española.

Los años 60 se cerraron a nivel profesional para Fred Zinnemann con “Un hombre para la eternidad” (1966), película histórica escrita por Robert Bolt y protagonizada por Paul Scofield en el papel de Tomás Moro. El film consiguió alzarse con el galardón a la mejor película del año en los premios de la Academia de Hollywood y Fred Zinnemann alcanzaría su segundo Oscar al mejor director. Los otros candidatos eran Michelangelo Antonioni por “Blowup”, Richard Brooks por “Los profesionales”, Mike Nichols por “¿Quién teme a Virginia Woolf?” y Claude Lelouch por “Un hombre y una mujer”.

En la década de los 70 estrenó el thriller político “Chacal” (1973), basado en la novela de Frederick Forsyth y protagonizado por Edward Fox, centraba su trama en un complot para acabar con la vida de Charles de Gaulle, y “Julia” (1977), con el contexto de la Segunda Guerra Mundial, narraba las vivencias de la escritora Lillian Hellman con su amiga Julia, excelentemente interpretadas por Jane Fonda y Vanessa Redgrave, quien lograría el Oscar como mejor actriz secundaria, al igual que Jason Robards en la categoría masculina.

La película fue candidata como mejor película y Fred Zinnemann fue de nuevo nominado al Oscar como mejor director. El galardón sería en esta ocasión para Woody Allen por “Annie Hall”.

Zinnemann se despediría del cine con “Cinco días, un verano” (1982), una de sus películas menos destacadas, aposentada en un triángulo amoroso ambientado en los Alpes en los años 30. El film estaba interpretado por Sean Connery, Betsy Brantley y Lambert Wilson.

Alejado de la pantalla grande Fred Zinnemann fallecería a la edad de 90 años el 14 de mayo de 1997.

Enlaces

Los ángeles perdidos (1948)

Hombres (1950)

Solo ante el peligro (1952)

De aquí a la eternidad (1953)

Oklahoma (1955)

Un hombre para la eternidad (1966)

Chacal (1973)



Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies