• Por AlohaCriticón

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(1912-1997)

Samuel Michael Fuller nació el 12 de agosto de 1912 en la localidad estadounidense de Worcester, Massachusets, pero creció en Nueva York.

En su adolescencia comenzó a trabajar como periodista especializado en crímenes colaborando con publicaciones como el “New York Journal”, el “New York Evening Graphic” y el “San Diego Sun”. En su temprana juventud dio inicio también a su faceta como escritor, ideando relatos pulp como “Run, baby, run” (1935).

A mediados de los años 30, Sam Fuller comenzó su carrera cinematográfica escribiendo guiones para películas como “Hats Off” (1936), “The gangs of New York” (1938), “Adventure in Sahara” (1938) o “Power of the press” (1943).

Cuando los Estados Unidos entraron en la Segunda Guerra Mundial, Fuller acudió al conflicto para participar tanto en el frente europeo como en el norteafricano. Por sus servicios bélicos recibió numerosos galardones, entre ellos el Corazón de Púrpura o la Estrella de Plata.

Autor independiente, de cierta discordancia ideológica, con un impactante y directo estilo visual y un acerado sentido de la narración, es singular en su cine el empleo de primerísimos planos, tomas largas y un uso manifiesto de la violencia con un habitual comentario social, siendo una influencia básica para gente como Martin Scorsese, Jim Jarmusch, Quentin Tarantino, Jean-Luc Godard, Leos Carax o Wim Wenders.

Después de que Howard Hawks se interesase por llevar a la pantalla grande su novela “The Dark Place” (1944) sin llegar a concretarse su producción hasta los años 50 con dirección de Phil Karlson en “Trágica información” (1952), Fuller debutó como director con “Balas vengadoras” (1949), un western sobre la figura de Jesse James que fue continuado por otro título del oeste, “El barón de Arizona” (1950), un film protagonizado por Vincent Price.

manos peligrosas cartel poster sam fuller

Estas películas no consiguieron demasiada resonancia en Hollywood, al contrario que “Casco de acero” (1951), film bélico ambientado en la Guerra de Corea que consiguió un notable recibimiento crítico y comercial. El mismo año también volvió a Corea con “A bayoneta calada” (1951).

En los años 50 también estrenó “Park Row” (1952), un título ambientado en el mundo del periodismo; “Manos peligrosas” (1953), film negro protagonizado por Richard Widmark y Jean Peters; “El diablo de las aguas turbias” (1954), título de espionaje que contaba de nuevo con el protagonismo de Widmark; “La casa de Bambú” (1955), otra cinta negra, ahora ambientada en Japón, que contaba con el protagonismo de Robert Ryan y Robert Stack; “Yuma” (1957), western psicológico con Sara Montiel y Rod Steiger; “China Gate” (1957), film bélico sobre la Guerra del Vietnam; “Forty Guns” (1957), western aplaudido de manera extrema por la nouvelle vague, en especial por Jean-Luc Godard, quien remedó algunos planos en su famosa “Al final de la escapada”; “Verboten!” (1959), un drama bélico ambientado en la Segunda Guerra Mundial; y “The Crimson Kimono” (1959), thriller con Glenn Corbett, Victoria Shaw y James Shigeta.

En 1959 Samuel Fuller se divorció de su esposa, Martha Downes, y en 1967 se casó con la actriz Christa Lang, vista con anterioridad a su boda con Fuller en películas como “Juegos de amor a la francesa” (1964), “El Tigre” (1964) o “Lemmy contra Alphaville” (1967). Posteriormente intervino bajo las órdenes de su marido en “Perro blanco” (1983), “Ladrones en la noche” (1984) o “Calle sin retorno” (1989).

Los años 60 comenzaron para Sam Fuller con títulos como el film negro “Underworld USA” (1960) o el bélico “Invasión en Birmania” (1962).

Su producción en este decenio fue menos prolífica que en el previo, siendo las películas más destacadas de este período los dramas psicológicos “Corredor sin retorno” (1963) y “Una luz en el hampa” (1964), films tachados de sensacionalistas extremos por la crítica estadounidense, hecho que menguó la popularidad de Fuller en Hollywood. Todo lo contrario sucedió en Europa, en donde era tratado como un autor de culto. Incluso Godard, uno de sus máximos admiradores, le hizo aparecer como actor en su “Pierrot el loco” (1965).

Lo cierto es que tras estas dos estupendas películas Fuller rodó en muy pocas ocasiones.

Después de “Arma de dos filos” (1969), adaptación de una novela de Victor Canning protagonizada por Burt Reynolds, Fuller pasó en blanco como director la década de los 70, retornando en los años 80 con títulos como el film bélico “Uno rojo: división de choque” (1980), la antiracista “Perro Blanco” (1982), el drama criminal “Ladrones en la noche” (1984), o “Calle sin retorno” (1989), su última película cinematográfica que fue protagonizada por Keith Carradine y Valentina Vargas.

Su ocupación profesional más usual en esta última etapa de su vida fue la de actor, interviniendo en varios títulos de sus discípulos-admiradores, como Aki Kaurismaki (“La vida de bohemia”), Mika Kaurismaki (“Helsinki-Nápoles: Todo en una noche”), Alexandre Rockwell (“Alguien a quien amar” o “Sons”) o Wim Wenders (“El estado de las cosas” o “El fin de la violencia”). samuel fuller perro blanco movie cine dog white

El 30 de octubre de 1997 Samuel Fuller falleció a la edad de 85 años.

Películas criticadas en ElCriticón-AlohaCriticón

Manos peligrosas (1953)

Perro blanco (1982)



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