• Por AlohaCriticón

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ANNIE HALL (1977)

Director: Woody Allen.

Intérpretes: Woody Allen, Diane Keaton, Tony Roberts, Carol Kaye.

Alvy Singer (Woody Allen), un cómico neoyorquino, en tratamiento

psicoanalítico, divorciado en dos ocasiones y reacio a comprometerse,

conoce a Annie Hall (Diane Keaton), una joven originaria de

Wisconsin, aspirante a cantante, y de personalidad insegura. Pronto

comienzan una relación marcada por el enamoramiento, la intimidad, la

convivencia, la ruptura y el reencuentro. Autopsia de una relación

sentimental y profunda reflexión en clave cómica sobre la naturaleza

de las relaciones personales.

Excelente película de Woody Allen que significó un giro en su carrera

cinematográfica, hasta ese momento marcada por obras de mayor carácter

cómico y un contenido y estructura menos elaborado. Se trata de una de

las películas de Woody Allen mejor acogidas por Hollywood en toda su

carrera ya que obtuvo cuatro premios Óscar: mejor película, mejor

director, mejor guión original y mejor actriz principal. Una quinta

nominación fue para Woody Allen como mejor actor, que finalmente no

obtuvo el galardón. En cualquier caso, fue la segunda vez en la

historia en la que una misma persona (Allen) era nominada para tres

galardones (mejor director, mejor actor y mejor guión original), algo

que solo había ocurrido hasta ese momento con Orson Welles

por “Ciudadano Kane” (1941).

Annie Hall aborda la problemática y las vivencias de dos personajes,

Alvy Singer y Annie Hall, en la evolución de su relación sentimental

como pareja en los años setenta en la ciudad de Nueva York. La

película esta construida sobre un brillante guión de Woody Allen y

Marshall Brickman, que desarrolla de manera inteligente los fragmentos

de la película y los diferentes aspectos de índole afectiva,

intelectual o sexual que afectan a la relación entre los dos

protagonistas. Destaca igualmente la estructura narrativa de la obra

que huye de un planteamiento lineal y combina presente, pasado y

futuro, integrando referencias relativas, tanto a las experiencias

vividas por ambos personajes, como a las diferentes etapas de su

propia relación. La película se desarrolla en clave de comedia,

brillante en muchos momentos, aunque compensada y matizada con escenas

de reflexión más pausada que permiten dar más credibilidad al

contenido sustancial que se pretende abordar. Junto a su desarrollo

narrativo, el colorido, la fotografía y la música, contienen múltiples

referencias al paso del tiempo, los recuerdos de la infancia o la

experiencia vivida que evocan la nostalgia en el espectador.

Desde el punto de vista sustancial, Allen aborda, en este análisis de

una relación sentimental, el tránsito que se produce del “encanto”

al “encuentro” en una relación de afectiva, en palabras de Roland

Barthes en sus reflexiones en torno a los fragmentos de un discurso

amoroso. El “encanto”, entendido como el momento en el que uno se

queda prendido de la imagen y el conocimiento del otro en un primer

momento, y el “encuentro”, entendido como el periodo posterior en el

que se suceden el enamoramiento, la intimidad, convivencia y la crisis

en la relación. La película muestra como Alvy y Annie atraviesan este

proceso marcado por la atracción y afecto mutuo, las necesidades

propias, las dudas, los sentimientos profundos, el desencuentro y, en

definitiva, el destino.

Allen y Keaton muestran en sus interpretaciones los matices de este

proceso de manera admirable, apoyados por la inteligente construcción

de la obra y el excelente guión, y quizás también inspirados por la

experiencia de la relación previa mantenida entre ambos en la vida

real. En su papel de Alvy, Woody Allen confirma, en esta su obra más

seria hasta ese momento, su talento cómico ya demostrado en sus

anteriores películas. Especial mención cabe para la brillante

interpretación de Diane Keaton en su papel de Annie. El titulo de la

película hace referencia al nombre de su personaje de manera más que

justificada, y su Oscar a la mejor interpretación femenina por este

papel fue sin duda merecido. La evolución de su personaje en la

película es de lo más destacada y su interpretación refuerza sin duda

este marcada carácter evolutivo en su personaje, frente a un personaje

más estático interpretado por Allen. Alvy y Annie se convierten, en

todo caso, en una pareja inolvidable. El espectador se reconoce en los

personajes, y al final de la película se pregunta si realmente termina

ahí su historia.

Allen incluye igualmente en esta película aspectos que se han

convertido después en recurrentes en su filmografía posterior como el

psicoanálisis, la reflexión sobre la muerte, la sexualidad, el

recuerdo sus origines familiares, el elogio de Nueva York frente a Los

Ángeles, el sarcasmo respecto al mundo intelectual o la religión

hebrea. Las menciones cinematográficas se suceden en la película en la

que aparecen, entre otras, referencias a “La Strada” (1954), “Vidas

Rebeldes” (1961), “Cara a Cara” (1975), “El Padrino” (1972), y

especialmente “La Pena y la Piedad” (1969). La película contiene

igualmente algunas secuencias memorables como el inicio en el que el

personaje de Allen se dirige al espectador y cuenta un chiste de

Groucho Marx, la escena en la cola del cine que culmina aparición en

persona de Marshall McLuhan, la escena en la que Alvy de niño besa en

la mejilla a una compañera de clase, o la escena en la terraza en la

que la conversación es seguida en paralelo por subtítulos “matizando”

el dialogo. Se trata igualmente de una de las películas de Allen en la

que aparecen mas referencias a la historia y política de su propio

país, Estados Unidos, como en la secuencia en la que el asesinato del

presidente Kennedy se convierte en una excusa para no mantener

relaciones sexuales con su ex-mujer, o el número cómico en el que se

refiere a su cita con una mujer de la administración Eisenhower.

Finalmente cabe señalar la importancia que esta excelente película

tuvo en el desarrollo posterior de la obra de Allen. Annie Hall supone

el inicio de una nueva etapa en la obra del autor y a su vez se

convirtió la primera obra de la llamada trilogía romántica de Nueva

York, completada con otras dos magnificas películas del director

neoyorquino; “Manhattan” (1979) y “Hannah y sus Hermanas” (1986).

Tomás Soria annie hall foto review critica

Revisando la filmografía de Woody Allen anterior a 1977, es fácil advertir que “Annie Hall” supone un giro copernicano en su manera de tratar a los personajes. Éstos dejan de ser estereotipos burlescos exquisitamente suavizados para convertirse en seres que afrontan sus conflictos interiores y sus intrincadas relaciones interpersonales a través del psicoanálisis.

Woody Allen nos presenta a Alvy Singer, (falso alter-ego del cineasta) un cómico culto, neurótico, cínico, obsesionado con la muerte y profundamente marcado por su procedencia judía y el psicoanálisis.

Con NY como telón de fondo idóneo, Allen desarrolla un modelo de construcción dramática al que seguirá fiel en adelante, con la relación entre Alvy (Woody Allen) y Annie Hall (Diane Keaton) como eje central.

A través de las disputas y reflexiones de ambos personajes y de un narrador colocado en un plano superior, el director nos presenta el nacimiento, desarrollo y ocaso de una relación, tan profundamente analizada desde el pasado y el subconsciente de los personajes que casi parece que se trate de justificar su comportamiento desde un punto de vista Freudiano.

Asimismo Allen introduce a NY como musa de su filmografía. La jungla de asfalto, donde confluyen la élite cultural americana y la comunidad judía, parece, a través de los ojos edulcoradotes del realizador, el emplazamiento idóneo para el transitar de sus personajes.

Sobre la base de un minucioso trabajo de guión (que le valió un Oscar al mejor guión original e innumerables premios de la crítica) el film contiene variadas y jugosas licencias cinematográficas como la pantalla partida, el uso de subtítulos, (lamentablemente excluidos de la versión española!!!??) o los “golpes de magia” con los que el director, por ejemplo, hace aparecer a los personajes visionando su propio pasado como meros espectadores.

Con su característico estilo narrativo, el realizador newyorkino nos presenta una visión positiva y enternecedora de las irracionales relaciones humanas, ofreciéndonos un melancólico final que se ha convertido en referencia del cine contemporáneo.

Los guiños a Ingmar Bergman, a Fellini, a Groucho Marx y la aparición en pantalla del teórico de la comunicación Marshall McLuhan conforman una serie de referentes intertextuales que casi se pueden interpretar como una declaración de principios.

Pero más allá de las filias de Allen, de la magnifica interpretación de Diane Keaton y de la importancia del film en el contexto cinematografico de la época, “Annie Hall” constituye uno de los largometrajes más interesantes y mejor conjuntados del cine contemporáneo.

Noventa minutos de arte, el séptimo.

Androtxo Conde

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