• Por AlohaCriticón

EL CAZADOR (1978)

Director: Michael Cimino.

Intérpretes: Robert de Niro, John Cazale, Meryl Streep, Christopher Walken.

Pensylvania, en un pueblo de emigrantes lituanos, la vida de un grupo de amigos quedará marcada al marchar tres de ellos al Vietnam. Tras ser capturados son obligados a participar en el macabro juego de la ruleta rusa, a pesar de escapar ninguno logrará superarlo.

El horror de la guerra y sus consecuencias en este magnífico film de Cimino que gano cinco premios de la academia. Junto con “El regreso”, fue la película que abrió los ojos al pueblo americano dando por primera vez una visión pesimista del conflicto y la vida de todos aquellos que aun habiendo superado físicamente la batalla nunca volvieron a ser los mismos.

Gran dirección del italoamericano Michael Cimino con una fotografía impresionante del Hungaro Vilmos Zsigmond y un partitura de Stanley Myers para la historia, curiosamente interpretada a la guitarra por el también compositor John Williams.

Hábilmente el director y el guionista Deric Washburn inciden en la pacífica vida de juergas y días de caza del grupo de amigos durante la primera hora la película y las repercusiones del regreso del personaje de Mike Vromsky ( De Niro) como contrapunto y consecuencia respectivamente de la breve, en metraje, pero absolutamente precisa y demoledora descripción de esa máquina de destruir cuerpos y almas que es la guerra.

La ruleta rusa, metáfora de la actitud estadounidense en el conflicto, es tratada con realismo y crudeza, siendo destacable, por supuesto, el último duelo entre Mike y Nick interpretado por Christopher Walken en el que no se sabe si el premio es la vida o es la muerte.

Walken ganaría la estatuilla al mejor actor secundario, dentro de un reparto en el que destacan también la bellísima Meryl Streep y el tristemente fallecido John Cazale con un personaje a la altura del patéticamente mítico Fredo Corleone. Sobre todos, claro está, la imponente figura de Robert De Niro, perfecto en el papel de un hombre impermeable aunque completamente destrozado por dentro.

Para la historia muchas escenas, la de De Niro caminando por las rocas, vestido de cazador, mientras su imagen se refleja en el pequeño lago, o Nick apoyado en el quicio de la ventana mirando como las bolsas de los cadáveres se preparan para ser repatriadas , la boda o ese final con todos en la mesa, cantando ” good bless America” ¿un grito de esperanza o una irónica patada en el vientre de la todopoderosa nación norteamericana?.

Un dato anecdótico, esta fue el último éxito de la legendaria compañía United Artist que dos años más tarde iría a la bancarrota por culpa de un incomprendido título del mismo director ” La puerta del cielo”.

Alberto M. González.

Relato acerca de la forma en que afecta a un grupo de amigos la experiencia trumática de la guerra de Vietnam.

Se trata esta de una película especial. Un hábil guión deliberadamente descompensado provoca en el espectador un fortísimo sentimiento de nostalgia y amargura como pocas películas lo han conseguido antes o después. El contraste entre la paz de las escenas de caza, la alegría de la escena de la boda y el espanto de la guerra en la que se ven metidos los mismos que antes cazaban, cantaban y bailaban, encoge el espíritu. Uno puede llegar a sentir en su propio ánimo cómo se les rompe algo por dentro a los personajes de este film. La escena de la boda se prolonga aparentemente más allá de lo razonable, pero finalmente cumple su misión en el conjunto de la película, misión que no es otra que la de conseguir que el espectador se empape de sentimiento como condición para lograr la reacción de desolación que produce el conjunto. Al margen de virtudes técnicas e interpretativas, que las tiene todas, la película logra depositar un poso de amargura en el alma de quien la ve que se renueva cada vez que se recuerda este maravilloso título.

El escorpión de jade

Cinco amigos trabajan en los altos hornos de Pennsylvania cuando en 1968 la

guerra del Vietnam llega a su punto más trágico y sangriento. Es entonces

cuando tres de ellos se alistan, perdiendo el contacto, para recuperarlo

dos años más tarde en Vietnam, cuando se produce la invasión del Vietcong.

Es allí donde son capturados y obligados a participar en el sádico juego de

la ruleta rusa, sirviendo como conejillos de indias para aquellos que no

tienen reparo en apostar por su vida. o su muerte.

Segundo filme del director Michael Cimino quien obtuvo en 1978 el Oscar al

mejor director – aunque aún habría que añadir cuatro más a la lista de

estatuillas cosechada por la cinta, a saber: mejor película, mejor actor de

reparto (Christopher Walken), mejor montaje y mejor sonido- y tras el cual

la carrera de este director se precipitó bruscamente al fracaso una vez que

el presupuesto de su siguiente película “La puerta del cielo” (1980)

arruinó totalmente a United Artist tras quintuplicar el presupuesto inicial

del filme (7.5 millones).

Si bien la presencia de la guerra del Vietnam es argumento muy recurrente en

producciones de excelencia más que sobrada: “Apocalypse now”, “Platton”, “La

chaqueta metálica”, “Good morning, Vietnam” y un largo etcétera; es cierto

que durante las décadas de los cincuenta y los sesenta no hay demasiados

elementos gráficos norteamericanos que pongan al descubierto un tema tan

atroz como fue dicho conflicto. Algún que otro documental con carácter

europeo que levantó ampollas en más de uno (“Sangre en Indochina”, “Desert

USA”, “In the year of the pig”) y la película “Boinas verdes” (1968) –

autentica justificación de la intervención americana – son algunos de los

legados de esos años.

Michael Cimino con su filme, aborda no sólo el conflicto armado, si no el

impacto que éste tiene en los que participaron en él. Un filme realmente

crítico en el que ambas partes quedan dañadas: por un lado los Vietnamitas y

sus procedimientos salvajes de tortura – las secuencias de la ruleta rusa

son realmente sobrecogedoras-; y por el otro los americanos, que al

intervenir, han convertido Saigón en un gran centro de prostitución y vicio,

del que son reconocidos clientes todos y cada uno de los soldados.

Con estas premisas y contando con una dirección maestra, nos encontramos

ante una de las películas con las interpretaciones más poderosas de los

últimos tiempos: un imparable De Niro que por encima de todas las torturas

a las que ha asistido lucha por llevar la realidad perdida a sus amigos,

presos aún de los sentimientos violentos y turbios adquiridos tras su paso

por Vietnam – se echa de menos que la candidatura al Oscar como mejor actor

se quedara en eso; en una candidatura; frente al premio recibido por Jon

Voight con otra película de temática bélica vietnamita-; un magistral

Christopher Walken que es el espejo de las torturas y la sinrazón de la

guerra; una imponente Meryl Streep, ventana hacia el exterior y voz en off

de los seres queridos; y un colosal reparto que rematan la crudeza de la

realidad bélica.

Un agónico drama, seco, duro, que te pega de lleno en la boca del estómago y

te deja sin aliento.

Cristina Gómez

Un grupo de amigos de un poblado en Pensylvannia pasan sus últimos momentos

antes de partir como voluntarios a Vietnam. Sus vidas se verán truncadas y

jamás recobraran la visión de las cosas que antes compartían.

Apoteósica, apabullante, intensa, brutal, y conmovedora; son solo algunos de

los adjetivos que podrían resumir la obra cumbre de Michael Cimino, el

director ítaloamericano que alcanzó la cima con este, su segundo

largometraje, para luego ser repudiado debido a que provocó la bancarrota

del estudio fundado por Charles Chaplin y Douglas Fairbanks entre otros, la

United Artists. Cimino se encuentra actualmente en un retiro virtual, y lo

que es aun más triste, jamás alcanzó de nuevo el potencial conseguido en

esta mítica cinta, una historia épica sobre los horrores de la guerra y el

valor de la amistad.

En su extenso metraje, algunos de los momentos más memorables y emblemáticos

de la historia del cine se dan cita aquí, entre ellos el juego de pool en el

bar, mientras el inseparable grupo entona la hermosa melodía de Frankie

Valli “can’t take my eyes off you”; al igual que las jornadas de cacería en

los hermosos paisajes norteamericanos, contrastadas con la estancia en

Vietnam, en la que se alcanza un clímax tanto de suspenso como de crueldad y

barbarie, lugar donde un insensible bando se divierte apostando al infame y

monstruoso “juego” conocido como “ruleta rusa”.

Por si fuera poco, el film cuenta con un plantel de excelentes interpretes,

entre ellos unos soberbios Robert De Niro y Christopher Walken, secundados

por otros grandes como John Savage, una joven Meryl Streep y el encantador

John Cazale, quien fallecería poco antes del estreno de la cinta.

La briosa y nada pretenciosa fotografía de Vilmos Zsigmond, la enternecedora

partitura de Stanley Myers, y la habilidad de Cimino tras las cámaras,

erigen a “The Deer Hunter” como uno de los documentos antibelicistas más

verosímiles, un drama donde se exploran sentimientos y emociones viscerales

e intimistas, de enorme magnitud y relevancia para cualquier ser humano. Una

de las cintas más grandes de todos los tiempos.Pierluigi Puccini

Enlaces

Robert de Niro

Meryl Streep

Christopher Walken

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