• Por Antonio Méndez

la-venganza-de-los-sith-cartelDirección: George Lucas.
Intérpretes: Hayden Christensen, Ewan McGregor, Natalie Portman, Samuel L. Jackson.

Sexta película de la saga “Star Wars”. Con guión de George Lucas (“La Guerra De Las Galaxias”, “La Amenaza Fantasma”).

Después de una larga lucha en la Guerra de los Clones, la República se encuentra amenazada por los separatistas liderados por el Conde Dooku (Christopher Lee). Mientras tanto el Canciller Palpatine (Ian McDiarmid), el último eslabón de los sith, una secta en conflicto con los jedi, se proclama emperador y atrae a Anakin Skywalker (Hayden Christensen) hacia el lado oscuro, enemistándolo con Obi-Wan (Ewan McGregor) y separándolo de su esposa Padmé Amidala (Natalie Portman), quien se refugiará en el planeta Alderaan.

George Lucas recuperó a finales de los años 90 su célebre space opera, hábil conjugación efectista de Alex Raymond, William Shakespeare, la épica medieval, Philip F. Nowlan, los samurais, la Roma imperial o Akira Kurosawa, con “La Amenaza Fantasma” y “El Ataque De Los Clones”, títulos bastante inferiores a las dos primeras entregas de la saga, espectáculos palomiteros de primerísimo nivel que crearon una mitología propia adorada por un respetable número de seguidores, pero cuya resurrección a finales de los años 90 resultó decepcionante por su planicie general aunque pudiese satisfacer a sus adoradores más acérrimos, inmovilistas sin demasiado sentido crítico, nostálgicos sin demasiada exigencia, fabuladores sobre cualquier aspecto temático y psicológico en base al cultivo del mito, y la gente más joven y menos joven más maleable por su parafernalia visual y su entorno galático, por otra parte y en estos tiempos que corren, nada sorprendente a ojos del cinéfago del siglo XXI.

A esta beldad estética se le sumó un revistimiento melodramático de nulo impacto emocional, voluntarioso pero importuno y fuera de los tonos iniciales de la saga, en conjunción con ritmos y estéticas de videojuego; guiones bastante insulsos; efectos gratuitos que confunden modernidad con juegos onanistas que lo devoran todo; falta de sentido del humor; diálogos y soliloquios vacíos que buscaban la trascendencia desde la insipidez y la excesiva solemnidad; y acartonados caracteres sin el encanto de un Han Solo o, sobre todo, de un Anakin Skywalker/Darth Vader, uno de los grandes personajes de la historia del cine y el auténtico protagonista/villano de toda la conocida saga, basada en su primer aprendizaje, su afianzamiento y medraje como persona, sus ligazones sentimentales, su atormentada personalidad y su atracción por el lado oscuro en torno a la fragilidad humana, el poder, la tentación, el sacrificio, el amor, la redención, la ambición, el destino, el enfrentamiento maniqueo entre el bien y el mal.

la-venganza-de-los-sith-foto-critica“La Venganza De Los Sith”, película con centro en la conversión de Anakin Skywalker como Darth Vader, es una cinta de mayor empaque que las otras entregas de la serie, probablemente el título menos plúmbeo de la saga desde “El Imperio Contraataca” (lo que tampoco es decir mucho ni resultaba muy difícil visto lo visto), y eso a pesar de que el texto en sí no deja de resultar poco inspirado con diálogos bastante artificiosos, la redundancia excesiva de todos los elementos de la serie y un comienzo que parece rebotar en la superficie de sus dos entregas previas, por no hablar de subtramas que pueden distraer más que entusiasmar.

Sin embargo el correcto progreso emocional y aventurero de una trama con ecos shakesperianos; el plausible tono amargo, sombrío, bien hallado en el tránsito del bien al mal del personaje central; el cercano vínculo a los primeros títulos que provoca para sus seguidores un mayor parentesco al espíritu de la serie conocida por todos; el balance más equilibrado entre efectos-historia, sin tampoco asombrar en demasía; las correctas interpretaciones más allá de la mediocridad y rigidez acostumbrada, en especial del joven Hayden Christensen y de Ian McDiarmid; la densa impronta visual, llena de múltiples detalles, fluido trabajo de cámara y coreógraficos combates; y un desarrollo sin respiro, un brillante montaje, espectacular imaginería y bullicioso pulso intentando ofertar la máxima espectacularidad a la acción y el suficiente ritmo al conjunto de la película; conceden las pasaderas y necesarias aristas emocionales a las actitudes y sentires de los personajes, tramas y subtramas para compactar con acierto toda la saga, acrecentando también, a causa de esta mayor dimensionalidad, el significado global de las primeras películas, que seguramente agradará a los múltiples seguidores de esta popular y mercantilizada fantasía espacial, y dejará indiferente a los demás ante tanto alboroto técnico y flatulencia mediática.

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George Lucas
Hayden Christensen
Ewan McGregor
Natalie Portman
Samuel L. Jackson
Joel Edgerton
Christopher Lee


Nos encontramos ya con el título que cierra la trilogía precuela de la original, donde La República se desmorona definitivamente para dar lugar al Imperio Galáctico y Anakyn Skywalker se convierte en el archivillano Darth Vader.

La nueva película de George Lucas se encuentra en la complicada tesitura de unir argumentalmente las otras dos nuevas películas (“La Amenaza Fantasma” y “El Ataque de los Clones”) con las tres de la saga clásica, tarea que en general se salda de forma fallida. No se puede negar el inmenso despliegue de luces y colores que la acompaña, asi como tampoco la variada (y muchas veces forzada) imaginería que la rodea, la intensidad de gran parte del metraje que deja pocos momentos para el ostracismo y una aceptable dirección que une de forma digna los recursos de que dispone, para dar lugar a una película notablemente superior a sus dos particulares antecesoras (tampoco es que fuera muy dificil) pero que sigue quedándose lejos de las interpretadas por Harrison Ford, Mark Hamill y compañia.

Nos encontramos con dos líneas argumentales que son las que componen la nueva trilogía, la conspiración de Palpatine contra la República y la orden Jedi, y la evolución de Anakyn hacia el lado oscuro de la fuerza y la confrontación con sus allegados. La primera es con toda seguridad la mas floja, que continua la lamentable trama emprendida en el Episodio I que no termina se sostenerse por la sencilla razón de que para construir una intriga política hay que tener claros los conceptos de como funciona dicho sistema político, o al menos dar la visión de uno consistente. Lucas, emplea conceptos como Democracia, República, Senado, Congreso, Moción de censura, etc… que francamente no tiene nada claros. Asimismo el tinglado que Palpatine monta para hacerse con el poder no tiene pies ni cabeza, y en este episodio no se ayuda a aclarar la razón de la necesidad de montar una guerra para hacerse con el poder, cuando es él quien controla ambos ejércitos.

El camino de Skywalker hacia el lado oscuro esta mejor llevado aunque no termina de convencer, seguramente por el buen puñado de diálogos penosos que quitan mucho brillo a la cinta, con algunas frases que parecen sacadas de Bola de Dragon Z. Lucas es incapaz de insinuar, no hay sitio para sutilezas en la película, el propio Palpatine tiene que recordar 7 veces en 10 minutos porque Anakyn ha de conocer el lado oscuro. El elenco de actores hace lo que puede con una débil trama, unos mediocres diálogos y las dificultades de rodar frecuentemente con fondos verdes y criaturas inexistentes, teniendo resultados dispares donde encontramos a una pésima Natalie Portman (los diálogos románticos siguen siendo de lo peorcito y mas empalagoso que ha podido escribir Lucas), unos irregulares Ian McDiarmid y Hayden Christensen (que intercalan buenos momentos con otros pésimos por lo forzado de las situaciones), y un buen Ewan McGregor que en general cumple con su cometido.

En los 140 minutos no hay sitio para las sorpresas, aqui no hay ningún “Yo soy tu padre” o “Tu eres mi hermana”, Lucas hace exactamente lo que sus empedernidos fans reclaman, unir lo nuevo con lo antiguo, y se saca al calzador de la manga para colocar a cada personaje en el lugar donde debe aparecer después, con mas pena que gloria, incluyendo remarcables incongruencias con lo narrado en el “Retorno del Jedi” o “Una nueva esperanza”.

En muchos momentos da la impresión de que se llevan a los personajes de un sitio a otro tirandoles de las orejas para que estén en el momento oportuno en el sitio preciso, que se nota más debido al fuerte ritmo con que se desencadenan los acontecimientos. Los que tengan fresco en su memoria el visionado del Episodio 6, podrán ver como Lucas calca situaciones e incluso escenas completas de aquella película con todo desparpajo, quizás siendo consciente de sus limitaciones como director.

Esta “La Venganza de los Sith” vive al igual que sus dos precedesoras del elenco de personajes, criaturas y conceptos creados antaño, sin aportar prácticamente nada al universo de Star Wars. Lucas se limita de nuevo a coger los mismos arquetipos de las originales y calcarlos en lo nuevo, sino el mismo personaje (como los dos androides), un “clon” del mismo (como es el caso de Padme/Leia), y que resulta más descarado todavia viendo a un Chewbacca que se le introduce para dar satisfacción a los seguidores de la saga. La trilogía original brillaba especialmente porque no era una historia en el vacio, daba la impresión de que era un mundo vivo y en movimiento, y que lo que se nos contaba era tan solo un puñado de puntos en la linea temporal de un universo. Los personajes tenian un pasado (frecuentemente oscuro), había habido una república y una gran guerra, e incluso las naves tenían personalidad propia (como el Halcón Milenario o La Estrella de la muerte). Aquí es al contrario, no da la sensación de que haya nada más que lo narrado, que hubiera sucedido nada antes, se dan algunas superficiales explicaciones sobre la Fuerza y los Sith, pero que resultan o infantiles o marcadamente insuficientes, y muchas de las situaciones parecen una especie de “What If” a semejanza de las de los comics Marvel.

Es difícil por otro lado el hablar de Star Wars y no mencionar los efectos especiales. En esta ocasión rayan un gran nivel, por encima de las dos entregas computerizadas, alcanzando mucha complejidad en los combates espaciales y recreando increíbles estampas visuales en diversos momentos de la pelicula. Si bien en ocasiones los escenarios son demasiado “limpios” y las escenas de acción terrestres se ven condicionadas por el hecho de que Lucas se recrea con frecuencia en la capacidad creadora de la Industrial Light and Magic, con momentos demasiado “traidos por los pelos”. Es de destacar que la ambientación de la película es notablemente más oscura, acorde con el dramatismo de los momentos que vive la República. La banda sonora es la de siempre, con algunos arreglos nuevos y en general tiene menos protagonismo del que se podría desear.

Pero que nadie se llame a engaño, a pesar de estas críticas, la película es entretenida no dejando hueco para el aburrimiento, tiene buen ritmo, espectaculares luchas y algunos momentos drámaticos muy dignos, conjunto todo ello que se ve ensombrecido por un guión muy flojo con una trama nada convincente plagada de situaciones forzadas, unos en general malos diálogos y la clara sensación de que simplemente se ha limitado a cerrar incógnitas de la forma mas previsible, sin sorprender en ningun momento.

Rubén


Esta vez sí. George Lucas ha finalizado su saga de una forma absolutamente digna. En este capítulo final, el director ha sido capaz de ofrecer una película mucho más vibrante que los anteriores capítulos. No sólo porque mejore argumentalmente, sino porque cinematográficamente es espectacular. Desde una dirección convincente y un espléndido montaje, hasta (cómo no) unos estupendos efectos especiales, que por fin no engullen del todo a la historia.

Las escenas de amor siguen siendo tópicas, cursis y acartonadas; algunos actores están totalmente desaprovechados (como Natalie Portman, que carga con el peor papel, o Christopher Lee, que prometía mucho en el Episodio II y es mero juguete en éste), hay algunas concesiones al gran público que también juegan en contra de la película, el comienzo es un espectáculo poco acorde con la tónica posterior de la película… Pero frente a estos tropezones que arrastra la cinta de sus anteriores capítulos, “La venganza de los Sith” ofrece un torrente de gran cine (comercial, pero grande al fin y al cabo) que deja patente que Lucas ha regresado del Lado Oscuro y vuelve a guiarse por la Fuerza.

Basta ver a un mejoradísimo Hayden Christensen, que aun siguiendo sin dar la talla lo suficiente, se beneficia de un personaje por fin bien tratado; o a Ewan McGregor, mucho más potente que en los episodios precedentes. También Ian McDiarmid defiende con vigor su papel, y Samuel L.Jackson es capaz de arreglar una escena que camina entre lo grandioso y lo patético (su duelo con Palpatine, totalmente estropeado en su resolución). Los actores digitales también están acertados, en especial el de Yoda, cuyo duelo esta vez sí está justificado, y constituye uno de los grandes momentos de la cinta.

Junto a la habitual imaginación de Lucas en su recreación del Universo galáctico y su sinfín de criaturas, en esta ocasión aparece un elemento que estaba ausente en las demás películas: la dureza. Por fin en toda la saga, se encuentran escenas realmente conmovedoras, como el momento en el que los jedi son exterminados (atención a la música, genial); o las consecuencias del duelo final en los volcanes. Con ella la película adquiere la seriedad que necesitaba la serie. Muchas más virtudes pueblan este último acto, supliendo así otros defectos, y consiguiendo la nueva trilogía alzar el vuelo, aunque lo haga tarde, y demuestre que a la saga de “Star Wars”, le ha afectado tanto el tiempo transcurrido entre la realización de sus entregas, como las diferencias de calidad entre unas y otras películas, que han dejado el conjunto descompensado, pero por suerte, finalmente inclinado hacia el lado de la Fuerza.

Wishi


El aplauso no se escucha, el silencio es abrumador, los freaks se paran y desaparecen de la sala de cine con una cara de temor, ¿qué es lo que pasó?, ¿el mito no funcionó?, ¿George Lucas los decepcionó?, ¿el fenómeno de “Star Wars” se apagó?; en realidad pasó lo que muchos freaks esperábamos, y realmente nos negábamos aceptar, ese sentimiento de fuerza y atracción no se rompió, pero si dio un giro, que aunque ya lo esperábamos, realmente nos sacudió.

“La venganza de los sith” no es un filme como sus predecesoras, en las cuales el guión fallaba peligrosamente, que en conjunto con sus magistrales efectos especiales hacían que brillara el filme en la sala de cine, pero opacando las actuaciones de sus magníficos actores, que en su empeño de sobresalir lograban unas excelentes interpretaciones, todo secundado por una óptica de George Lucas un poco más artificiosa y comercial, siendo criticado contundentemente por sus constantes cabizbajos en sus intentos de encubrir sus errores con efectos especiales de primera clase, todo esto englobando una trilogía dirigida hacia aquellas mentes aferradas a la idea de “Star Wars” en un concepto alentador y lleno de gracia, o aquellas mentes abiertas a nuevas ideas y videos comerciales que llenaran su cabeza por más de dos horas (claro, de buena calidad).

Ahora remontémonos a la pregunta, ¿dónde quedó el aplauso y el énfasis del freak?; el aplauso seguramente se quedó en su mente, pero el énfasis seguía circulando por todo el cuerpo del individuo, la diferencia es que en esta ocasión no pudo expresarlo, pues ¿cómo se puede aplaudir a la tragedia?, sin duda alguna esta vez George Lucas logró que su filme no fuera solamente un filme comercial, lleno de grandes batallones, espadas de luz fosforescente, pistolas láser, amorío cursi o netamente acartonado y grandes enfrentamientos entre los personajes principales; sino una tragedia eminente que logra una mesurada pero contundente empatía que sacude al público de una forma estrepitosa, al ver como cada uno de sus personajes favoritos o de gran atención mueren de forma drástica o a traición, remontándose a unos cuantos sobrevivientes, y ¿todo por qué?, por el titubeo constante de Anakin Skywalker, el cual ya sabíamos cómo terminaría, pero era preciso saber de qué forma logró terminar así, tomando el viejo concepto de “Como pasó” y no “Qué paso”, envolviendo al filme en una tragedia, una pizca de drama y dureza, que logra postrar al espectador en una óptica diferente.

Lo interesante del asunto era que ya sabíamos como terminaría esto, y aún así nos negábamos aceptarlo, pues sabíamos de la consumación del consejo jedi, el nombramiento de Palpatine como emperador, el cambio de bando de los clones y la transformación de Anakin en Darth Vader, sin pasar por alto la muerte de Padmé Amidala, la cual es mi personaje favorito de esta trilogía, pues aparte de ser interpretada por Natalie Portman (una de mis actrices favoritas), es un personaje que lucha por sus convicciones, que en los filmes anteriores había mostrado ser la reina imponente del planeta Naboo, interpretada de una forma magistral, secundada por la senadora un poco cursi pero visionaria de su futuro y ambiciones. Pero realmente en este filme la han destrozado, al convertirla en la ama de casa, señora embarazada, la sombra de nadie, decadente de el énfasis que tanto le caracterizaba, convirtiéndola en uno de los peores personajes de este filme, pues debemos citar a Chewbacca, el cual es el último de su especie en el primer filme de la guerra de “Star Wars”, así que esperábamos la masacre de su raza, cosa que no se aprecia, convirtiéndolo en un personaje de relleno o de satisfacción para sus seguidores.

No obstante debemos apreciar que su guión no deja nada al aire, pues aclara dudas cómo la memoria de los androides, hasta la muerte de los jedi, los cuales en la primera saga desaparecen al morir y en la segunda no, solucionando y resolviendo todas y cada una de las dudas con las que cargábamos el público que conocía esta historia desde hace ya bastante tiempo, forjando una trama no lineal, pero tampoco estrepitosa, solamente adecuada, que no podían faltar los efectos especiales, las batallas bien elaboradas, los vuelos en naves, pero en esta ocasión todo lo ya antes mencionado es solamente un adorno o relleno, pues la verdadera trama se hace notar y sobresale de la eterna condena de los efectos especiales, plasmando un filme trágico, duro y difícil de digerir, que lamentablemente no dejará a gusto a muchos espectadores, pero la verdad es ¿a quién el gusta la tragedia?.

Lucio Ávila

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