• Por AlohaCriticón

QUILLS (2001)

Director: Philip Kaufman

Intérpretes: Geoffrey Rush, Kate Winslet, Joaquin Phoenix, Michael Caine.

Finales del siglo XVIII. Tras la Revolución Francesa el Marqués de Sade (Geoffrey Rush) sale de prisión y es internado en el manicomio Charenton regido por Coulmier (Joaquin Phoenix), en donde establece una singular relación con una joven y humilde lavandera del lugar, Madeleine (Kate Winslet) y recibe tratamiento por parte de un médico llamado Royer-Collard (Michael Caine).

Decepcionante título engrandecido memamente por la simpatía que en el espectador común ofrece la contemplación de un individuo presuntamente transgresor en una época dominada por autoritarios poderes represivos y moralizantes. Si ese individuo es el Marqués de Sade, paradigma libertario del objetivo más tabú y deseado de la historia del ser vivo: el placer sexual, los halagos se multiplicarán hasta el infinito debido al morbo que pueden destilar sus tórridas imágenes. Al final lo que depara su contemplación es una aburrida historia llena de artificio, reiterativa y lo que es peor y más difícil, no ofrece ningún tipo de morbo.

Partiendo del impulso libertador y evasivo de la escritura gracias a un personaje tan agradecido para fabular como Sade, Philip Kaufman teje un film aposentado en los últimos años de la vida del autor de “Justine” en el manicomio de Charenton, en donde parece que la vida de los residentes transcurre en torno al libidinoso Marqués, quienes les recuerda a unos lo santurrones que son a pesar de lo palpables que son sus emociones y a otros les alienta a participar de sus más imaginativas y carnales narraciones. Para calmar su elevada libido que está extendiendo su calentura por todas las poblaciones francesas, Napoleón envía al manicomio al doctor Royer Collard.

El film resulta desesperante por su incapacidad de dibujar una trama eficaz que cimente la idea de la escritura como forma y pasión de vida, de establecer personajes de realce (el doctor interpretado por Michael Caine, por ejemplo, es un auténtico desastre); la ambientación de la época es superflua, el tratamiento histórico y biográfico es caricaturesco, el erotismo está ausente, el metraje excesivo (abundando las reiteraciones de comportamientos), la fácil rutina en la desobediencia del personaje principal insoportable (que si ahora escribe con vino, que si ahora con sangre, que ahora defeca, que ahora te provoca, que te vuelve a provocar…). La interpretación de Geoffrey Rush, aunque en ciertos momentos sobreactuada y autocomplaciente, es lo poco salvable de este título.

Enlaces

Geoffrey Rush

Kate Winslet

Joaquin Phoenix

Michael Caine


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