• Por AlohaCriticón

RIO BRAVO (1959)

Dirección: Howard Hawks.

Intérpretes: John Wayne, Dean Martin, Angie Dickinson, Walter Brennan.

El sheriff de Río Bravo John T. Chance (John Wayne) encarcela a un forajido tras cometer éste un asesinato. Acompañado de dos ayudantes algo particulares, un alcohólico (Dean Martin) y un viejo tullido (Walter Brennan), intentará evitar a toda costa que los compinches del preso intenten liberarle, pero una serie de incidentes y de situaciones imprevistas complicaran las cosas sobremanera.

El sheriff y sus ayudantes iran viendo como la presión de sus enemigos se hace cada vez mas evidente dándose cuenta de que deben permanecer unidos y superar sus limitaciones personales si quieren salir airosos de la situación.

Sin duda alguna, con “Río Bravo” Hawks consigue que el western alcance una de las cotas más altas en lo que a calidad artística se refiere. Hawks ya había visitado el género anteriormente realizando “Río Rojo” en 1948, uno de los clásicos épicos del western por excelencia o “Río de Sangre” en 1952. En “Río Bravo” se decanta por una concepción más intimista y psicológica del género y nos presenta a una serie de personajes magníficamente perfilados, cuyas personalidades y relaciones constituyen uno de los elementos más atractivos de la película.

John Wayne en uno de sus mejores papeles, interpreta al implacable sheriff John T. Chance, Dean Martin se convierte en un alcohólico que lucha por su propia superación personal y Angie Dickinson da vida a la mujer de turbio pasado y patente atractivo que es capaz de seducir al mismísimo John Wayne utilizando sus más refinadas artes.

Entre los actores de reparto cabe destacar a Walter Brennan, un eterno y entrañable secundario habitual en el género que nos ofrece una magnífica caracterización de un viejo y olvidado alguacil que asiste con recelo a un relevo generacional inevitable.

La película es dirigida de forma magistral por Hawks. El guión es elaborado e inteligente y constituye una respuesta a “Solo ante el peligro” de Fred Zinnemann, en la que al sheriff (Gary Cooper) se le negaba cualquier ayuda ante una banda de malhechores. En “Río Bravo” y de forma elocuentemente irónica Hawks provee a Wayne de un grupo de ayudantes más que pintorescos, que pese a sus evidentes limitaciones constituyen un elemento valioso para conseguir lo que Wayne jamás hubiera conseguido solo.

Toda la película mantiene un pulso perfecto entre la comedia, el drama y la acción dejándonos escenas antológicas como el momento en el que Dean Martin recupera su autoestima al dar caza a un forajido en un bar. La película prescinde en la mayor parte de su metraje del rodaje en exteriores épicos y espectaculares, algo habitual en el western, concentrando la mayor parte de la trama en el interior de la cárcel. Este aspecto, que dota al filme de un cierto tono claustrofóbico, subraya además un cariz teatral que se sustenta en la inteligencia de los diálogos y en la caracterización psicológica de los personajes.

Hawks contó de nuevo con el inolvidable Dimitri Tiomkin para la banda sonora, legándonos éste una partitura más intimista y lírica que reutiliza algunos pasajes de su anterior trabajo en “Río Rojo”. Como anécdota señalar la intervención de Ricky Nelson, un cantante pop de moda en la época que se convertirá de forma accidental en el tercer ayudante del sheriff y que constituyó un atractivo para recuperar a la joven audiencia, que empezaba a entender el western como algo obsoleto.

Miguel Angel Collazos

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Howard Hawks

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