• Por AlohaCriticón

XXY (2007)

Dirección: Lucía Puenzo.

Intérpretes: Ricardo Darín, Inés Efrón, Marín Piroyanski, Valeria Bertuchelli.

Alex (Inés Efrón) es una quinceañera hermafrodita que vive con sus padres (Valeria Bertuchelli – Ricardo Darín) en Pirlápolis. El matrimonio se ha venido de Buenos Aires con la intención de aislar a su hijo/a de la curiosidad de la gente, hasta que decida que hacer con su sexo. Pero todos sus planes se verán amenazados cuando llega un doctor amigo (German Palacios) junto con su esposa (Carolina Pelereti) y su hijo (Martín Piyoransky). Los dos adolescentes se atraerán peligrosamente.

“XXY” es una propuesta muy original de la debutante Lucía Puenzo (hija del Puenzo que dirigió la ganadora al Oscar “La Historia Oficial”), y no sé si será cierto que “de tal palo tal astilla”, pero la joven directora sale airosa con una visión respetuosa y a la vez estremecedora acerca de los prejuicios acerca de la sexualidad.

Si bien desde el plano técnico no es del todo satisfactoria (un par de tomas desprolijas, fuera de foco o ambivalentes), la guionista y directora sabe como mantener atento al espectador frente a una serie de diálogos, simples y a la vez abarcadores, más allá de una que otra frase que pueda llegar a revelar el final antes de tiempo y una escena, donde la alusión a la castración psicológica se cae de obvia. No voy a revelar más al respecto.

En cuanto a la parte actoral, por un lado tenemos una de las peores participaciones de Ricardo Darín, que si bien no hace mal su trabajo, el personaje que interpreta es olvidable e innecesario para la historia. Más adelante nos encontramos con Inés Efrón, la indiscutible protagonista que con sólo una mirada es capaz de hacer sentir que tiene dos genitales, incluso sus gestos y la manera en que habla no parecen quedarse ni del lado femenino o masculino; es ella quien se lleva la película con un personaje imperecedero. El resto cumple con su cometido sin tinte ni brillo.

“XXY” es en fín una anomalía, la disposición genética que justifica la posibilidad de tener los dos órganos sexuales, femenino y masculino. Pero también es una película que, con el tiempo, será convertida en un clásico del cine “out-of-hollywood” de bajísimo presupuesto, gracias a la denuncia que emite en contra de la clasificación social de los géneros y el papel que a cada uno le toca vivir: como hombre, mujer… o las dos cosas.

Mariano Tomás M. Viú

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Ricardo Darín


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