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Una muchacha exorcizada en su temprana adolescencia llamada Maya Larkin (Winona Ryder) ocupa su tiempo libre en ayudar al padre Claude Lareaux (John Hurt) a expulsar a Belcebú de los espasmódicos cuerpos de otros posesos. Tras cometer un exorcismo fallido, Maya investigará unos códigos numéricos que terminarán ofreciéndole el nombre del futuro Anticristo: Peter Kelson (Ben Chaplin), un famoso escritor de éxito. Dentro del naufragio global, lo más salvable del film es el cuidado trabajo realizado por Kamisnki en el apartado que mejor maneja, la fotografía (no en vano cuenta con dos Oscars).
Ambientación y personajes en claroscuro con infinitos juegos de luces y sombras (prácticamente ninguna habitación en la que transcurre la acción está fuertemente iluminada sino que esa luz se encuentra dispersa entre la oscuridad por mediación de varias lámparas de mesa o filtrada suavemente por los vanos acristalados) junto a un estilo narrativo repleto de angulaciones con pretensiones opresivas, travellings fatuos y ralentíes poco conseguidos que sirven para ofrecer en momentos puntuales un aceptable resultado atmosférico ausente de contexto terrorífico, ya que los dispositivos fílmicos y sensoriales consecutivos del efecto de miedo nunca están suficientemente atrapados en las imágenes de Kaminski (debido más que a su tarea direccional al pobre guión de Pierce Gardner).
Con unas interpretaciones poco convincentes (incluida la del gran actor británico John Hurt) y una trama enjuta con final imperdonablemente baladí, "Poseídos" se sitúa a años luz de su principal referencia temática, la triunfante y recuperada "El exorcista" del últimamente vacuo William Friedkin.
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Winona Ryder
John Hurt
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