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Un flojo western de Michael Curtiz, que descansa en una trama repleta de clichés sobre el clásico encuentro entre ganaderos de aviesas intenciones y héroes bien peinados y de buen corazón, que ampararán el territorio de un tercer elemento personal, generalmente desplegando una creciente ligazón romántica.
Este desarrollo, decaído y previsible, se aposenta en un cimiento de melodrama familiar, en el que se recargan las posturas sentimentales desde una tonalidad abatida, con las vinculaciones emocionales entre el padre, el hijo y el perro.
Loable fotografía en technicolor de Ted D. McCord y buen reparto, con Olivia de Havilland, Cecil Kellaway, John Carradine, Dean Jagger y un joven Harry Dean Staton. La estrella absoluta es el rubio Alan Ladd, acompañado por su hijo David, el futuro esposo de la conocida "Ángel de Charlie" Cheryl Ladd.
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Alan Ladd Olivia de Havilland
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