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SALTO AL VACIO (1995)

Director: Daniel Calparsoro.
Intérpretes: Nawja Nimri, Roberto Chalu, Karra Elejalde, Saturnino García.
Alex (Nawja Nimri) es una joven de 20 años residente en Sestao que sustenta a su familia ocupando su tiempo como traficante de drogas y armas. La violencia y la desazón serán las constantes de sus vivencias.
Insufrible debut de Daniel Calparsoro, por su manierismo visual gratuito, vacuo y mareante, por sus diálogos, que en pos de una descripción real y cruda de ambientes y personajes resultan cargantes y descocados y por la sublimación de la violencia arbitraria como medio y cimiento para la construcción y desarrollo de una historia de escaso fundamento.
El film, quiere mostrar un ambiente urbano brutal y duro con énfasis en temas y comportamientos ásperos y coyunturales pero no se sabe si esa muestra es utilizada con afán de denuncia y crítica social en plan docudrama o como thriller de cuarta fila, quedándose en una serie de situaciones efectistas que no evita en ocasiones la estética de spot modernillo.
Lo más salvable es la actuación de Nawja Nimri (a los demás casi no se les entienden, pues farfullan más que hablan) y las canciones de Smashing Pumpkins y El inquilino comunista.


Efectivamente, esta película me ha parecido un salto al vacío. Bueno, especificando un poco más, más bien me ha parecido un intento por parte de este novel y corriente director, de emular una película, “Pulp Fiction” ; y a un director, Quentin Tarantino.
La “ultraviolencia”, al contrario que en la película extranjera arriba citada, no se trata con inteligencia en "Salto al vacío". Mientras que en una es una exposición de la vida oculta, y el destino caprichoso al que estamos sometidos los seres humanos, en la otra se muestra de forma insulsa y escasa de moraleja. A mi entender, la secuencia de la pelea de perros en las naves industriales esta sobradamente marcada por la violencia gratuita y unos diálogos ausentes de interpretaciones y sentimientos.
También me gustaría resaltar el uso del plano secuencia que se desarrolla en el baño en casa de la protagonista. El plano secuencia no fue inventado para aburrir, o eso creo yo.
Lo único que se salva de la película la interpretación de Nawja, excepto por la monótona repetición de la palabra “tia”, que seguramente fue una exigencia de guión.
Garibaldi
© Aloha Criticón. Todos los derechos reservados.
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