Excelente muestra de lo que tiene que ser una película de suspense, escrita y dirigida por M. Night Shyamalan (quien también aparece brevemente en una escena), autor de origen hindú que manifiesta con este título un distinguido tacto en el proceder narrativo y en el dibujo de personajes, trasladando al espectador su absorbente relato sin prisas pero sin pausas, eliminando cualquier tipo de informacion inútil para el desenlace de su obra y delineando con precisión un camino culminado con uno de los giros más sorprendentes y efectivos de la historia del cine.
Otro punto a favor de Shyamalan es su gran dirección de actores, consiguiendo la mejor interpretación de Bruce Willis hasta la fecha, confirmando las virtudes de esa fenomenal actriz que es Toni Collette y logrando excepcional trabajo por parte del niño Haley Joel Osment, auténtica revelación del film en su parte interpretativa.
Esta fabulación sobre la muerte y la vida, la dualidad existente de la realidad, el destino de nuestra existencia, la incomunicación familiar y la inadaptación social permanecerá como un claro ejemplo de la primacía del intelecto sobre los efectos especiales y las películas del mismo género sustentadas en orgías hemoglobínicas con vísceras varias de acompañamiento. |  |
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