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Un título clásico del musical hollywoodiense un tanto sobrevalorado, no obstante contiene estupendas y enérgicas secuencias coreográficas obra de Michael Kidd y una parte inicial llena de estimulante sentido del ritmo y buena utilización del humor, centrado en el enfrentamiento sexual y algunas pautas de costumbrismo familiar.
Más adelante y tras el rapto de las muchachas, la película se arrastra en demasía perdiendo su agudo desarrollo por un sentimentalismo previsible sin canciones demasiado memorables, a excepción de la magnífica "Lonesome Polecat".
Impresionante la secuencia de baile (con acrobacias casi circenses) que despliega el duelo entre los hermanos y los chicos de la ciudad, como asimismo resulta impecable la elegante interpretación bajo la nieve del tema "Lonesome Polecat", la mejor canción de la película.
Por otra parte, los decorados naturales utilizados por la Metro en este título son tan notorios que perjudican en demasía la acción que en ellos transcurre, alejándolo (junto a los aspectos citados anteriormente) de la calificación de obra maestra con la que muchos lo consideran.
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Howard Keel Julie Newmar
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