Admirable cinta de cine negro realizada por Fritz Lang, quien demuestra dominar como nadie los resortes del género criminal y la habilidad para retratar con visión crítica las podredumbres morales de la sociedad que ambienta este relato basado en textos de William P. McGivern.
El talento del maestro alemán, además del brillo en la composición estético-narrativa y su puesta en escena, por el lúcido examen ético de la comprometida materia abordada, en donde tienen cabida la corrupción, la pútrida jerarquía o los hilos del poder, con marionetas manejadas por perversos delincuentes, protagonistas en un film dominado por una consternada y mohína tonalidad. |  |
 | En el aspecto interpretativo y encarnando a unos personajes descritos de forma magistral por Lang y su guionista Sydney Boehm (en su mejor trabajo cinematográfico, muy superior a su nominación al Oscar por "El FBI entra en acción"), destacan Glenn Ford, construyendo una de sus mejores actuaciones, y sobre todo, la pareja formada por Gloria Grahame y Lee Marvin, una como femme fatale ultrajada y el otro como despiadado criminal, protagonistas de la escena más famosa e impactante de toda la película.
"Los sobornados", un título que recoge parte de las pautas expresionistas con las que Lang alcanzó el prestigio internacional desde su país natal, es una obra maestra que expone una desalentadora imagen del ciudadano anónimo en medio de las confabulaciones oscuras que nos rodean y manejan en nuestro contexto social. |
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