 | SONRISAS Y LAGRIMAS (1965)
 
Director: Robert Wise
Intérpretes: Julie Andrews, Christopher Plummer, Eleanor Parker, Richard Haydn.
Maria (Julie Andrews) es una novicia encargada de la instrucción de los traviesos siete hijos del severo capitán austriaco Von Trapp (Christopher Plummer), quien mantiene una relación amorosa con la baronesa Elsa Schraeder (Eleanor Parker). |
Oscar a la mejor película y todo un clásico del cine musical, cimentado en la unidad familar y la integridad personal, con el peligroso y amenazador contexto del ascenso nazi en Alemania y Austria.
Peca de hiperñoñería y azucaramiento, tanto en sus diálogos como en las canciones, especialmente si no se contempla en su versión original.
Los números musicales no resultan demasiado destacados, con temas tan populares en la época como "Do-Re-Mi", "My favorite things" o la folkie "Edelweiss", todos escritos por la pareja compuesta por Oscar Hammerstein y Richard Rodgers, quienes habían adaptado con éxito las andanzas de la familia Trapp al ámbito teatral.
El film tiene ritmo y está bien realizado por Robert Wise, acrecentando con su trabajo los bellos escenarios naturales austríacos, pero todo el conjunto, bastante previsible desde los primeros minutos y un tanto arcaico en sus propuestas, recarga demasiado su valía en la sensiblería fácil y el exceso almibarado y no viaja más allá de la nostalgia.
Julie Andrews canta y toca la guitarra, cosa que no hace Christopher Plummer, que fue doblado en la voz por Bill Lee. Plummer, que abomina la película, denomina de manera socarrona al film como "The Sound of Mucus" ("The Sound of Music" en su versión original).
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Julie Andrews
Eleanor Parker

    
¿Por qué es tan difícil que una película alegre sea una obra maestra? ¿Por qué empeñarnos en rendir culto sólo a cintas que muestran la cara más mísera del género humano? Acepto que la propia realidad humana, la sociedad en que vivimos nos hace vivir quizá más momentos amargos que felices.
Pero, ¿Para qué vivimos? ¿Para que me lo recuerden? No, amigos, yo no quiero salir del cine siempre con cara de pocos amigos, de vez en cuando me gusta salir con una sonrisa de oreja a oreja, feliz como unas castañuelas, pensar que en esta vida todavía hay cosas buenas, que todavía hay cosas como "Sonrisas y lágrimas".
Pero tratemos de centrarnos en la película en sí, no en lo que representa. La película, un musical de Broadway adaptado a la gran pantalla, narra la vida de María, una joven aspirante a monja en un convento de Salzsburgo, justo antes de la anexión de Austria al Tercer Reich alemán, que debido a su comportamiento algo "inusual" para su vocación es enviada a la mansión de un capitán retirado viudo con siete hijos.
El guión es sencillo, sin alardes, pero efectivo. La fotografía aprovecha sus posibilididades y convierte a Salzsburgo en una ciudad tótem de cinéfilos; a reseñar la atrevida toma inicial de la película, varios minutos mostrando las montañas suizas a vista de pájaro a la vez que la música va entrando poco a poco, simplemente espléndida. El vestuario y decorados, impecables. Y la música ¡Qué sería del cine sin sus canciones! En cuanto a sus personajes, Christopher Plummer firma otra sólida actuación, Julie Andrews está inmensa, pero me quedo con el papel de la Baronesa (magistralmente interpretado por Eleanor Parker), tan ambiguo, algo retorcido; desde luego el que más juego da de todo el filme.
Y momentos* mil momentos, mil escenas, mil estribillos, mil frases, mil miradas* El beso de Liesl con su novio alemán después de cantar la inolvidable "You're sixteen, going on seventeen*"; la que probablemente sea la canción más famosa de la película, "Do is dear, a female dear*, re*", en donde María enseña a los niños a cantar; las dos veces que el Capitán canta "Edelwaiss", la primera quedándose embobado mirando a María, y la segunda, mostrando frente a los arrogantes oficiales nazis el orgullo de ser austríaco; la maravillosa "When the dog bites*", cantanda por lo niños y seguida por María cuando esta última vuelve del convento* en fin, que podría rellenar páginas y páginas.
En definitiva, date el gustazo, alegra esa cara, y saca del trastero esa copia perdida que tienes de esta película. Verás como después de vista todo sabe mejor, y lo problemas se afrontan con otra cara. Porque, ¿A quién le disgusta una sonrisa? Llama a esta película cursi (hasta la limonada en la película es rosa, a favor de esta opinión), llámala blanda, llámala lo que tú quieras.
Pero también es la vida misma, porque la vida misma también es sonreir, también es amar, también es cantar. Porque no siempre es llorar, no siempre es sufrir, no siempre es dolor. Porque a veces nos merecemos darnos un homenaje, porque tenemos que recordarnos que en la vida quedan cosas buenas. Que en la vida queda "Sonrisas y lágrimas".
Alberto Terreros
alsaterre@yahoo.com
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