Estupendo título del primer Woody Allen en el cual tomando como base variados clásicos de la literatura rusa vuelve a diatribar sobre las dos cuestiones más recurrentes de su etapa inicial como cineasta (el sexo -más que el amor- y el significado existencial de la muerte)desarrollándolo con multitud de slapstick, juegos de palabras, diálogos y monólogos de cáustico cinismo, parodia histórica y costumbrista e inteligente humor surrealista y absurdo herencia de los míticos hermanos Marx.
Hilarante película de un genio. Narrada en flashback, con un elevado ritmo que descansa en un acertado montaje, "La última noche de Boris Grushenko" también le sirve al director neoyorquino para homenajear a Ingmar Bergman y a Sergei Eisentein.
En el terreno interpretativo, si Allen está fenomenal en su actuación (muy similar en bastantes pasajes a la de su ídolo Groucho), los demás actores de marcada tipología, con Diane Keaton a la cabeza -compañera sentimental de Woody por esa época-, lo bordan. La banda sonora, perfectamente elegida, es obra del compositor ruso Sergei Prokofiev.
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Woody Allen
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