Un thriller de bajo presupuesto cuya principal valía es la gran interpretación de Frank Sinatra en el papel de un despiadado maníaco que anhela asesinar al presidente de los Estados Unidos.
La película mantiene un grado de tensión muy aceptable y la descripción de los personajes principales es bastante plausible, con una nerviosa interacción entre las personalidades encontradas en el reducido escenario para enfatizar la paranoia ambiental y la reflexión sobre el empleo y posesión de las armas, capaz de convertir a un miserable en un dios, capaz del vil y fácil asesinato y capaz de quebrar la tranquila rutina de un pueblo en donde nunca pasa nada ni nadie.
Si Frank Sinatra está espléndido, James Gleason aceptable en su papel de resabido retirado agente del servicio secreto del presidente y Nancy Gates cumple con su papel de viuda en contra de cualquier manifestación violenta, Sterling Hayden resulta un tanto seco e hierático en este título tintado de mensajes patrióticos.
Después de la muerte de John Fitzgerald Kennedy, Frank Sinatra, íntimo amigo del político asesinado, intentó suspender la difusión de esta película, ya que según se cuenta, Lee Harvey Oswald había visionado el film unos días antes del atentado ocurrido en Dallas el año 1963.
Enlaces
Frank Sinatra
Nancy Gates
Sterling Hayden
© Aloha Criticón. Todos los derechos reservados.
|