Pudovkin es un nombre clave en la historia del cine. Junto a Eisenstein y ambos, bajo la influencia del maestro David W. Griffith, definen el valor del montaje como una de las expresiones máximas del lenguaje cinematográfico. “La Madre”, una adaptación del texto de Máximo Gorki, es su película más representativa.
La importancia del montaje se refleja en su querencia por enfatizar la elocuencia de la imagen y el sentimiento que ésta intenta retratar, utilizando de manera admirable la acción paralela y los contrastes de primeros planos con imágenes de naturaleza lírica que subraye metafóricamente las sensaciones del personaje. En “La Madre” plasma la angustia de una mujer por la pérdida de su esposo y el confinamiento de su hijo huelguista que incita al pueblo a una revuelta contra la represión y a la proclama de la solidaridad en pos de conseguir la justicia social.
La historia es muy sencilla pero la manera de narrarla, roturando de forma poética e incisiva en la acción, personajes y temática, es de obligado visionado para los estudiosos del séptimo arte.
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