Un trabajo clave firmado por Víctor Erice, uno de los realizadores más interesantes del panorama cinematográfico español, quien por desgracia resulta poco prolífico en sus cometidos fílmicos.
Inolvidable actuación de la pequeña Ana Torrent, cuya brillante mirada traspasa con profundidad una pantalla en la que se resalta el poder imaginativo de la niñez, imaginación que consigue materializar los sueños, unos sueños que en un ambiente poco propicio para el onirismo han desestimado ya los adultos, unos adultos sin ningún tipo de interacción familiar ni social cuya existencia se encuentra en un estéril estado vegetativo y que inmolan su tiempo (un tiempo custodiado dentro de un reloj de bolsillo musical) en mantener y admirar panales y abejas, organizadas y estructuradas con un orden preciso, monótono e invariable, de claro sentido metafórico.
Los personajes se mueven en un terreno árido de un pueblo aislado, en el que poco o nada se puede hacer como no sea buscar con ilusión infantil el espíritu de los monstruos.
La narración sensible de Erice, el paso templado del ritmo, el tiento en los planos, la composición cuasi mágica de los encuadres, la fotografia iconográfica, las medidas interpretaciones, y el poder de la imagen sobre la palabra, hacen de "El espíritu de la colmena" una soberbia obra de arte.
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Fernando Fernán Gómez
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