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PETER PAN (2003)
Director: P. J. Hogan.
Intérpretes: Jeremy Sumpter, Jason Isaacs, Rachel Hurd-Wood, Ludivine Sagnier.

   
En una fría noche londinense, Wendy Darling (Rachel Hurd-Wood) y sus hermanos pequeños, reciben la visita de Peter Pan (Jeremy Sumpter) y su acompañante, una pequeña y celosa hada llamada Campanilla (Ludivine Sagnier).
Junto a ellos, Wendy y sus hermanos se trasladarán al mundo mágico del País de Nunca Jamás, en donde, libres de las reglas de los mayores, vivirán increíbles aventuras y peligrosos enfrentamientos con el legendario Capitán Garfio (Jason Isaacs). |
Muchos Peter Panes han pasado por la escena teatral y las pantallas
cinematográficas desde que, hace ya más de cien años, el personaje fue
creado por J.M. Barrie, pero ninguna de esas recreaciones ha sido tan
acertadas, a mi entender, como la que ahora se nos presenta de la mano
del australiano P.J. Hogan, director de comedias como "La boda de
Muriel". Su gran acierto es que por primera vez se trata de
un film no dirigido explícitamente al público infantil sino más bien a
aquella franja de edad confusa y flexible en que ser adulto parece la cosa
más horrible del mundo. Los niños no quieren ser niños para toda la
vida, y el sólo hecho de que Peter Pan sí lo quiera demuestra que no se
encuentra ya en la infancia.
Por eso, Hogan nos presenta un Peter Pan adolescente cuya historia
juega con gran inteligencia con los sentimientos del espectador,
ambiguos en todo momento, porque no pretende que haya un final feliz
para todos. En caso de haberlo, ¿sería Wendy siempre niña en el País de
Nunca Jamás olvidando a unos padres que la adoran, o Peter Pan
adulto con traje y corbata?
A destacar la interpretación de Jason Isaacs por partida doble - como Sr.
Darling y como un Capitán Garfio muy superior al Dustin Hoffman de
"Hook" -, recogiendo la tradición teatral de que ambos personajes sean
interpretados por un mismo actor, y la del joven intérprete protagonista,
Jeremy Sumpter, que hace creíble su personaje desde el primer
momento, así cómo los efectos digitales, notables en los personajes de
Campanilla y las sirenas y que, lejos de ocultarse al espectador, se
muestran como parte de un mundo de fantasía extremadamente
colorista y estéticamente afín a los dibujos animados de corte clásico.
En resumen, una película entretenida, algo lenta en los primeros diez
minutos, más para jóvenes y adultos que para niños, seguidora fiel de la
obra teatral y la novela originales y que, aunque se ha estrenado como
película infantil en salas pequeñas y a la sombra de producciones
mucho más convencionales, tiene mucha personalidad y brilla con luz
propia.
Eva Pesquera
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