Tras el éxito de “Gladiator” el peplum y la épica de espada y sandalia de los años 50 y 60 parece florecer de nuevo en este siglo XXI, con varios biopics de Alejandro Magno en ciernes y esta chusca recreación de “La Ilíada” de Homero, autor por otro lado de dudosa existencia.
Lo más palpable de “Troya” es que, al igual que muchas producciones del peplum italiano, recalca su carácter camp y su exhibición pseudogay (no en vano estamos en la Antigua Grecia) con un panorama hombruno que recupera cuerpos esculpidos a conciencia como los de Steve Reeves, Gordon Scott o Mark Forest. Es una lástima que en este film el papel de la mujer sea tan escaso y su participación se reduzca a intervenir como meros monigotes a lo largo de toda la historia, al margen de que no existan féminas en este relato que puedan compararse a Virna Lisi, Rossana Podestà o Sylva Koscina. Otra vez será…
Brad Pitt ejerce de héroe principal en el papel de Aquiles, egocéntrico y narcisista, luce bíceps y triceps con piel bronceada y meleña teñida al viento, pareciendo más un surfista que un antiguo guerrero heleno.
El problema de muchas grandes estrellas de Hollywood es que a pesar de ser buenos actores, como así lo es Pitt, todavía no tienen el calado interpretativo para sobreponerse a su estatus y dotar de personalidad propia a un personaje de renombre como el que aquí encarna. Sabemos que Pitt está interpretando a Aquiles, pero más bien vemos a la estrella disfrazada de Aquiles que al propio Aquiles, hecho que mengua la conexión emocional con sus aventuras.
Eric Bana como Héctor otorga más profundización a su personaje, aportando, junto a Brian Cox y Peter O’Toole, las interpretaciones más destacadas de todo el film.
Por su parte, Orlando Bloom y Diane Kruger, en unas más que mediocres caracterizaciones, todavía hacen más ator- y aton-tolados a la pareja que desencadena todo este embrollo.
El director Wolfgang Petersen (“La tormenta perfecta”) y el guionista David Benioff (“La última noche”) manejan con libertad el recurso literario, reduciendo la complejidad psicológica que siempre otorgan los autores griegos y la vinculación mitológica, esencial en la existencia y destino de la Grecia clásica, para centrar su esfuerzo en construir un intrascendente pero entusiasta espectáculo con un meritorio tratamiento épico (la intervención de O’Toole y la adorable Julie Christie parecen guiños a uno de los maestros de la épica cinematográfica, David Lean), sostenido por un buen trabajo en la fotografía, efectos digitales y dirección artística, una funcional partitura de James Horner y un tacto narrativo suficientemente controlado para impedir que las escenas de acción no terminen de engullir los códigos que definen la génesis de tales acciones, como el amor, el honor, el sacrificio, la gloria o la inmortalidad.
Cuando la acción desaparece, la película se muestra un tanto morosa y forzada a nivel íntimo, con diálogos estridentes y una vacuidad palpable en la insuficiente penetración en los personajes, dejando expandir una historia que podía contarse en mucho menos tiempo, y más tras simplificar muchos de sus asentamientos básicos para adaptarla al neto disfrute palomitero. Esto último lo consigue.
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Brad Pitt
Eric Bana
Orlando Bloom
Diane Kruger
Saffron Burrows
Rose Byrne
Sean Bean
Julie Christie

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Pestiño, pestiño, o mejor aun, pestiño insoportable.
Por primera vez en mi vida me planteé salir de la sala de cine (sabiendo que no sería capaz de hacerlo), ya que yendo a ver una película épica de heroes, mitos, dioses, etc... empezar con más de media hora de empalagosa historia de amor horriblemente interpretada es intolerable.
Como dije, me quede esperando un vuelco en el film, de hecho la cinta mejoró un poco, pero no lo demasiado para las espectativas que tenía creadas. |
Todo es irrisorio, Brad Pitt caracterizado como Aquiles parece más un teleñeco que un héroe clásico, de Orlando Bloom (un nuevo ídolo de masas no se sabe porqué) no hablemos porque puede que suelte algún improperio, la bella Diane Cruger (Helena) tan solo consigue aportar belleza a cada plano en el que sale (más bien pocos) porque el talento se lo olvido en su casa, Eric Bana, Brian Cox, y Peter O'toole puede que se salven levemente de la quema, pero aun así no dan interpretaciones memorables, quizás quien más me haya gustado fuera Saffron Burrows con un rostro del cual emanaba angustia y dolor por su marido fallecido.
En fin, una película (como no) espectacular en sus momentos de lucha a tropel, pero dirigidas torpemente y sin maña, y con diálogos que no encajan muy bien, más bien que no encajan.
Todo, supuestamene, para el lucimiento de Brad Pitt, un actor que me gustaba bastante, para que al final ni siquiera llegue al aprobado.
Un despropósito total que además de sinsentido es demasiado largo para una historia que no lo merecía tanto.
Lo mejor: Burrows. Y tal vez la pelea entre Aquiles y Héctor, emocionante.
Lo peor: todo lo demás. Miguel Calvo Marqués
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