La primera de las colaboraciones entre Ingrid Bergman y Roberto Rossellini fue “Stromboli”, un drama psicológico de corte neorrealista un tanto indulgente en su parte final pero fascinante en muchos de sus tramos, especialmente cuando conexiona los trazos documentales en la descripción de las costumbres y tradiciones del pueblo pesquero y la zozobra emocional de su protagonista femenina, excepcionalmente incorporada por la gran Ingrid Bergman.
El empleo del verismo y la lírica en la exposición de los hechos, la sensible captura de las emociones con una excelente puesta en escena y maestría en el tempo, y el empleo simbólico de los escenarios resultan puntos destacables de esta obra mayúscula, descansada en la diferencia de clases, el acomodo vital y la liberación personal.
Inolvidable la alegórica secuencia de la pesca del atún, con la actriz sueca como deponente de una convulsa y dramática situación que remite a su propio interior, marcado por la angustia en un contexto impropio y la manumisión sentimental.
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Ingrid Bergman
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